Nicaragua, dos caras en el tema de género

E

n lo que va de este año, se da un femicidio cada cuatro días. A este paso, Nicaragua cerraría con una cifra de femicidios de aproximadamente cien muertes de mujeres por violencia. Si bien Nicaragua, comparativamente, tiene menos femicidios que otros países, esto no debe aplacar la alarmante preocupación de la muerte violenta de las mujeres. Estas tasas de femicidios vienen en crecimiento considerable y progresivo desde el año 2000 e incluso duplicándose el número en tan solo cinco años. (Según la Red de Mujeres contra la Violencia (RMCV), se registró un total de 29 femicidios en el año 2000 y 65 en el año 2005).

Por un lado, Nicaragua es elogiada por las principales organizaciones e instituciones internacionales —como el Foro Económico Mundial (FEM)—, por ser el país en América Latina con la “mayor igualdad de género” y el décimo a nivel mundial. Otras instituciones supranacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU), recalcan las políticas de género de Nicaragua diciendo que ellas “han traído reducciones importantes en términos de desigualdad social”. El empoderamiento y la participación de la mujer en diferentes planos sociales es primordial y fundamental para el desarrollo igualitario en una sociedad.

Y no es para menos. Es realmente admirable que en Nicaragua, más de la mitad de los 92 escaños en la Asamblea Nacional sean ocupados por mujeres. Es un importante avance social que las principales entidades estatales estén ocupadas por mujeres y que Nicaragua sea el país número uno en donde más de la mitad de sus cargos ministeriales están dirigidos por mujeres. Sin embargo, ¿son el empoderamiento y la participación de la mujer ingredientes suficientes para considerar que una nación tiene “igualdad de género”?

Viendo el número de denuncias sobre mujeres golpeadas y masacradas a manos de sus exparejas y la ineficiencia por parte de las autoridades, ¿es este el mejor país para que las mujeres puedan vivir, como lo afirman las organizaciones internacionales?

Una cosa es que las mujeres puedan conseguir un mayor empoderamiento y participación, tanto político como en la sociedad civil, y otra es que puedan tener una vida segura y justa. De los 49 femicidios que se registran en lo que va de este año, las autoridades han logrado capturar a los culpables en siete casos. ¿En dónde están las instituciones para solucionar estos casos, para brindar respuestas a las familias y el resto de víctimas colaterales, que después de un conflicto casero dejan muertas a sus madres?

Creo que en camino a la igualdad y a un verdadero elogio a la igualdad y justicia de géneros en Nicaragua, estaremos cuando comiencen a fortalecer, o más bien crear, un verdadero sistema judicial. Creando centros de atención, campañas, programas de leyes, y de capacitación para todos aquellos que estén involucrados al sistema judicial nacional. Y, esencialmente, que las autoridades eficientemente comiencen a brindar respuestas a todos aquellos familiares que reclaman, piden y exigen justicia y ayuda con estos tipos de acontecimientos.

Son aun numerosos los desafíos que demandan el movimiento de mujeres y organizaciones sociales al Estado, y más todavía cuando los mayores niveles de femicidios se registran en mujeres que oscilan entre los 16 y 21 años, jóvenes con deseos de realizar proyectos laborales, profesionales y académicos en la plenitud de sus posibilidades. El autor es estudiante de sexto año del Liceo Franco Nicaragüense Víctor Hugo.

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