Pobladores del barrio La Curva, en el Distrito Siete, al sureste de la capital, desesperados porque llevan dos meses y medio sin suministro de agua potable decidieron bloquear la calle principal de la localidad y quemar llantas.
“Durante seis años hemos gestionado ante las instituciones correspondientes que nos restablezcan el servicio, pero nos hemos quedado nada más en promesas y jamás han venido ni siquiera a darnos una explicación”, manifestó Ronald Arostegui, habitante del lugar.
En el barrio hay 87 casas y habitan más de doscientos personas y, según Arostegui, deben comprar a treinta córdobas cada barril de agua de pozo para tomar, pero esta no es potable y cada vez se hace más difícil obtenerla.
“Hemos ido a Enacal, hemos llevado infinidad de cartas que nada más quedan engavetadas, hace años nos vinieron a dejar una pipa, pero vino hasta con gusanos, no queremos que nos digan que hagamos cartas ni que nos van a traer una pipa, queremos que nos vengan a resolver”, dijo Marisol Araica, otra pobladora.
Al ser consultada al respecto, Maritza Tellería, directora de comunicación de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), dijo que ya habían enviado una cuadrilla a revisar las redes del lugar, porque “cuando la tubería es artesanal se dan obstrucciones en la red, entonces van a revisar para poder resolver”.
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