César Augusto Bravo Vargas

El arte de la sátira y el oficio del “palabrero”

No es la primera vez que las fiestas irónicas de León Núñez y las diabluras satíricas de Manuel Guillén exacerban el ánimo de algunos lectores de LA PRENSA. Unos, llegándose a sentir defensores de las personas y organizaciones, donde muchas de ellas han demostrado que la ética y la democracia son irrelevantes cuando se trata de salvaguardar sus mezquinos intereses, por “ingenuidad” o con el fin de granjearse su favor (que es peor), saltan de la época medieval a la posmoderna tratando de indefinir o distorsionar lo transparente y cristalino.

Esta vez le tocó el turno a Freddy Blandón, quien, en artículo publicado en LP del 1 de septiembre (El arte de la sátira y el oficio del “vulgareo”) , salió en defensa de los que hacen el mal en detrimento de aquellos espíritus libres y animosos que a mi juicio hacen bien sacando sonrisas, risas y carcajadas de la desgracia, de las cosas terribles, malvadas y funestas que parecen no tocar fondo en la estupidez de la política doméstica. Pero, ¿cómo entender el encono de quien nunca ha sido abordado por las personas a quienes timoratamente no se atreve a ponerles nombres? Según las malas lenguas, que son las mejores informadas, el máster en cuestión es abogado del Cosep y principal hombre de confianza de su célebre presidente, a la par de haber sido nombrado por Ortega miembro del Consejo Directivo de la Superintendencia de Bancos. Así, todo tiene sentido. La intención subyacente de Blandón no es atacar sino defender servilmente al sector que mejor se ha acomodado con el régimen.

Es deleznable que Blandón quiera imponernos su forma de pensar como si fuese dueño de la verdad absoluta, o que, siendo nosotros autómatas, se nos deba decir qué pensar, qué leer y qué mirar, todo por defender a su patrón. En su artículo nada en concreto dice y cae en el palabrerío. Por temor o pobreza intelectual, no nos dice qué personas e instituciones son las que han sido vulgareadas y menos aún, a qué artículos o dibujos se refiere y por qué los artículos concernientes no alcanzan la clasificación de ensayos ni obras de arte los dibujos.

Por desgracia la intelección de este palabrero no lo lleva a comprender que ninguna persona pública o famosa goza de un fuero crítico que lo libere del escarnio público, de los señalamientos y cuestionamientos de nosotros, la plebe. Que tanto los políticos como los altos funcionarios privados son también celebridades que al hacer sus trabajos se exponen al fustigamiento de las masas, que la fama tiene un precio que algunos lo han pagado hasta con su vida. John Lennon y Diana de Gales ilustran elocuentemente este hecho.

Es probable que el palabrero no se entere que la ironía y la hiel casi siempre marchan juntas en abierta discordia y que la sátira y la discreción no son fusionables.

En cualquier país, donde la dictadura está fuera de control, la sátira —en todas sus manifestaciones— sirve no solo de contrapeso sino que también como una válvula de escape que se abre ante la arbitrariedad.

La opinión de Blandón es un fuerte indicador de que somos una sociedad en decadencia, su emponzoñamiento desviado es una broma absurda, donde expone sus sentimientos como argumentos.

Si Blandón fuera el director del prestigioso Diario LA PRENSA, Núñez (de quien no soy empleado) estaría proscrito de sus columnas y Guillén engrosaría las pobladas filas del desempleo ¡De los empalagadores, líbranos Señor! El autor es analista político chontaleño.

COMENTARIOS

  1. Andrew
    Hace 12 años

    hey ferni (Fernando) entonces que siga la piñata sandinista y aqui no ha pasado nada en la dictadura carroñera, no jodás, entonces estabamos un millon de veces mejor con el inconstitucional de Somoza, al menos no nos echaba pelear como perros rabiosos, y comiamos 4 veces al dia, y habia trabajos en NICARAGUA, no en COSTA RICA, (½ millon de NICAS trabajando). si se critica a los ladrones saqueadores de la chanchera sandinista & Co ilimitada es malo

  2. Sergio
    Hace 12 años

    Impresionante respuesta…. No cabe la menor duda que mientras existan hombres como el Sr. Bravo Vargas, la inteligencia del nicaraguense está a salvo.

  3. Palabrero!!
    Hace 12 años

    Bravo…Cesar..muy bien…jajajaja…tuve la oportunidad de leer el articulo al que hace referencia y me pareció burdo! egocéntrico! altvio! y hasta egoísta, el muy diaca..como decimos en buen Nica, cree que todos debemos ver el color chicha en una camisa por mas blanca que sea, en el país de ese señor el arco iris es de DOS colores, ROJI-NEGRO Y CHICHA!

  4. Rosa
    Hace 12 años

    Ya Leon Nuñez ha probado la fuerza que tiene la palabra y especificamente sus escritos, pero porque reflejan lo que todos sabemos y comentamos; describe nuestra realidad de manera jocosa y nos hace reirnos de nuestra cruda realidad. Una prueba de esto fue el celebre escrito sobre «El pescuezo mas flexible» del Gobierno del Dr. Aleman, que le costo a Ivan Escobar no lser nombrado candidato presidencial por su conocida mania de solo decir que si, sin cuestionar al caudillo entonces de turno.

  5. jose antonio
    Hace 12 años

    Excelente y contundente contestación, por gracia de Dios el Diario LA PRENSA esta al servicio de la Verdad y la Justicia y no al servicio de lacayos y cómplices del Orteguismo. Para muestra un botón eso le costo la salida de la dirección del END a Leon Nuñez por su articulo «de Chayito Aguirre a Obama» y se llenan la boca diciendo que aquí hay libertad de expresion

  6. fernando
    Hace 12 años

    Aquí no se está hablando del derecho del pueblo a expresar su opinión con respecto a cualquier persona pública. Aquí de lo que se trata es de defender el derecho de las personas públicas o privadas a no ser difamadas por ningún medio de información que se sienta con derecho a hacerlo. El hecho de que nos hayamos acostumbrado a este tipo de terrorismo informático no quiere decir, ni mucho menos, que sea un derecho divino o por lo menos legal.

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