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El diferencial es el mayor entre los mercados emergentes. Los bonos cayeron la semana pasada luego de que el presidente Nicolás Maduro desplazara a Rafael Ramírez, la principal autoridad económica del país, lo que refuerza el temor a que el Gobierno pueda retrasar o desechar medidas para aliviar la hemorragia de dólares que comprenderían una devaluación del bolívar y un aumento del precio de la gasolina.
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Mientras Venezuela acumula miles de millones de retrasos con importadores, lo que alimenta el peor desabastecimiento de que se tenga registro, uno de los principales economistas del país cuestiona la decisión del Gobierno de seguir cumpliendo con los servicios de los bonos internacionales.
Un “gran impago en la cadena de importaciones del país” es parte de lo que ha permitido que el país siga pagando sus bonos extranjeros, dijo por teléfono desde Boston Ricardo Huasmann, un exministro de Planificación de Venezuela, quien ahora dirige el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. “La opción moral me resulta extraña. Por lo general, los gobiernos declaran que no pueden pagar antes de llegar a este punto”.
Si bien Hausmann se negó a decir si recomienda específicamente un impago, dijo que no encuentra “bases morales” para que el Gobierno y la compañía estatal Petróleos de Venezuela SA hagan 5,300 millones de dólares de pagos de bonos que vencen en octubre, en momentos en que las reservas en moneda extranjera se encuentran en el nivel más bajo en 11 años y crecen los retrasos con los importadores.
¿Quién es Ricardo Huasmann?
Ricardo Huasmann es una figura pública en Venezuela desde hace más de dos décadas, se desempeñó como ministro de Planificación del Gobierno que el extinto Hugo Chávez, el predecesor y mentor de Maduro, trató de derrocar en un intento de golpe de Estado en 1992.
Huasmann se incorporó luego al Banco Interamericano de Desarrollo, donde se desempeñó como economista jefe hasta su ingreso a Harvard en 2000.
En un artículo del 5 de septiembre que publicó Project Syndicate y se titulaba ¿Venezuela debe declarar un impago?, Huasmann y Miguel Ángel Santos, un investigador de Harvard, destacaron que los retrasos con los importadores y el desabastecimiento ocasionan penurias a los venezolanos.
“El hecho de que el Gobierno haya optado por no pagar a los treinta millones de venezolanos en lugar de a Wall Street no es un indicio de rectitud moral”, escribieron. “Es un indicio de bancarrota moral”.
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