Edgard Rodríguez C.
Después de iluminar el cielo de Tokio con su brillante boxeo, Román “Chocolatito” González quedó listo para ampliar los márgenes del pugilismo nacional, al vencer por nocaut en 9 asaltos al japonés Akira Yaegashi, y convertirse en tricampeón mundial, algo solo conseguido antes por Alexis Argüello.
González concretó una obra de demolición sobre Yaegashi, quien soportó de pie un intenso castigo, pero en el noveno round fue acribillado por una mortífera combinación de golpes que lo tumbó y obligó la intervención del referí Michael Griffin, quien paró la pelea.
De esta forma, “Chocolatito” captura una tercera corona mundial, tras haber dominado en el peso mínimo (105 libras), minimosca (108) y ahora mosca, (112), justo el título que le arrebató a Yaegashi, tras nueve fragorosos asaltos en el gimnasio Yoyogi, en Tokio, Japón.
“Yo mismo sé que ni que gane siete títulos voy a igualar a Alexis, quien es mi ídolo y fue mi maestro. Es un honor igualarlo en títulos, pero sé que él está en otro nivel”, reconoció González.
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CON LA MIRADA EN EL CUARTO TÍTULO
Hasta antes de la aparición del “Chocolatito”, solo Argüello se había adjudicado tres títulos mundiales en categorías diferentes. Alexis fue campeón en peso pluma (126 libras) ligero junior (130) y ligero (135) y falló en su intento de atrapar una cuarta corona.
“Aún no puedo definir qué voy a hacer a lo inmediato, aunque me gustaría hacer dos peleas y luego enfrentarme a Juan Francisco ‘Gallo’ Estrada”, dijo González tras su victoria en Japón, aunque ha hablado en varias ocasiones de su deseo de ganar un cuarto título.
Estrada fue el rival al que Román venció por decisión unánime en noviembre del 2012 en Los Ángeles, California, generando opiniones encontradas sobre el legítimo resultado en el combate, lo que motiva una revancha muy atractiva.
El cuarto título debe ser el de las 115 libras (peso supermosca), pero poco a poco, Román se va a encontrar con la limitación de sus medidas antropométricas para prevalecer en una categoría con gente más alta y también más fuerte.
Pero mientras se define el próximo paso, González se apresta a disfrutar el presente, en el que volvió a mostrar su boxeo de altos quilates, en el que mezclar velocidad y potencia, le permite disponer de un temible instrumento de ataque, aunque aún tenga detalles que mejorar.
“Yo le agradezco a Dios por este título que he conseguido y sé que todavía tengo mucho que aprender. Yaegashi fue un boxeador duro, que aguantó todo lo que yo le tiré y también me dio algunos golpes de mucha consideración”, aseguró.
El regreso de González a Nicaragua está programado para este 7 de septiembre en la noche, ante lo cual se prevé un gran recibimiento.
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