En los alrededores del mercado Central se vive un caos. Los pobladores aledaños reclaman a las autoridades municipales que se “limpien” las calles de tantos canastos. LA PRENSA/S. MARTÍNEZ

Sigue desorden en mercado

Pobladores de Chinandega esperan tener la oportunidad de hablar con los diputados que sesionarán esta tarde en la parroquia de Nuestra Señora Santa Ana para exponerle el caos y desorden que se ha convertido el mercado central, además de la invasión de calles.

Saúl Martínez

Pobladores de Chinandega esperan tener la oportunidad de hablar con los diputados que sesionarán esta tarde en la parroquia de Nuestra Señora Santa Ana para exponerle el caos y desorden que se ha convertido el mercado central, además de la invasión de calles.

Hoy está prevista una sesión parlamentaria en celebración de los 175 años del aniversario de la ciudad de Chinandega.

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En cada gritería (La Purísima) junto a los altares de las familias que habitan de la esquina de la Farmacia Santa Lucía hacia el Norte, se coloca una manta con el pedimento a la Virgen María que al Gobierno resuelva el desorden en el mercado central.

“No se cumple aquí la estrategia de seguridad que impulsa el Gobierno, después de los sismos, debido al desorden no podemos salir de inmediato porque ahí están canastos y triciclos. No se cumple tampoco la Ley de Tránsito, Ley de Urbanismo, Medio Ambiente, y las ordenanzas”, dijo Luis Vílchez Molina.

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Walterio Espinoza, exfuncionario municipal, recordó que desde hace 35 años los comerciantes empezaron a ubicarse en la zona conocida como esquina del Mundo Elegante (zona sur del mercado) y se hizo imposible iniciar el ordenamiento.

En los años noventa la lenta invasión era hacia el norte hasta llegar al desorden de esta época en la que vecinos no logran conseguir ni la paz nocturna.

“Se intentó que algunos comerciantes ocuparan el segundo piso del mercado central y estos dijeron que no venderían nada, por eso está ahí ahora un jardín infantil (CDI) con hijos de madres vivanderas”, dijo Espinoza.

Edwin Moreno, expresó que desde 17 años ha luchado en contra del desorden y exigió que los parlamentarios que visiten Chinandega “ojalá” puedan recorrer la zona del mercado central, en especial en la noche para que esquiven los canastos en las calles y aceras, además de experimentar el temor de que aparezca un delincuente.

Doña Concepción Fletes coloca sus canastos de frutas y verduras de la esquina de la Ladrillería Cuadra 75 varas al Oeste. “Aquí me gano la vida. Ya tengo tres años de tener aquí mi venta y he tenido problemas con los vecinos. Los canastos me los cuida un vigilante privado al que pagamos diez pesos diarios”, expresó.

Luis Vílchez Molina, vecino del centro de compras, dijo que han conformado una comisión que se reúne cada lunes en la Alcaldía con la idea de buscar una salida al problema de la invasión comercial. Han propuesto que mientras reubican a las comerciantes estos laboren de 5:00 a.m. a 2:00 p.m. y dejen sin “motetes” la calle, pero ha sido imposible.

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