Wendy Quintero Chávez / Guatemala
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es más que desarrollar acciones que incidan en mejorar la educación, salud o medioambiente en una comunidad.
Los panelistas coincidieron en que hay que dialogar para un cambio positivo a través de una agenda común que permita la transformación en los países, así como la reflexión permanente del rol de los actores en la sociedad y definir qué le toca a cada quien sin sustituir a nadie.
La actividad también incluyó visitas de campo a diversas empresas guatemaltecas que presentaron los proyectos de RSE que desarrollan.
Convertirse es una conferencia regional que se realiza cada dos años para promover la RSE en Centroamérica.
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Las empresas estratégicas incrementan su rentabilidad si practican la RSE, lo que hace que proyecten una mejor reputación; reduzcan riesgos y tengan mayor agilidad en sus inversiones, apuntó Beatriz Merino, máster en derecho por la Universidad de Harvard, Estados Unidos, durante la charla Tendencias latinoamericanas en diálogo y conflictividad, impartida durante VIII Conferencia Centroamericana de Responsabilidad Social Empresarial (Convertirse), realizada entre el 21 y 22 de agosto en Ciudad de Guatemala.
También enfatizó que los consumidores cada vez más están interesados en la calidad de productos y servicios de instituciones que desarrollen buenas prácticas de RSE y aseguró que con la RSE crece la economía, el bienestar social y se aprovechan los recursos naturales, tres elementos que confieren un equilibrio vital a las empresas.
Por su parte Álvaro Zepeda, presidente del Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial en Guatemala (CentraRSE) propuso abrir un diálogo para analizar la RSE como herramienta de sostenibilidad.
Mientras que Bernardo Toro, maestro en investigación y tecnologías educativas de la Universidad Javeriana de Colombia, reiteró la importancia de la educación en el desarrollo de los países y en particular para el sector empresarial.
Además explicó que los conflictos son una oportunidad que puede unir para generar un diálogo transformador en las empresas y que una buena comunicación puede incidir en el fracaso o éxito de una institución. Por lo que las empresas deben evitar las conversaciones (chismes) en los pasillos y combatir el mal con la aplicación de una comunicación transparente. “La conversación es la cultura de la empresa y condiciona su nivel de efectividad”, puntualizó Toro.
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