Nuestro vídeo prohibido

Los “sex tapes” han existido desde que el vídeo casero puso una cámara en manos del ciudadano común. Una poderosa mezcla de morbo, curiosidad y narcisismo conduce a algunas personas a grabarse teniendo relaciones sexuales. El fenómeno asaltó la cultura popular norteamericana, cuando en 1995 alguien robó de la casa de la actriz Pamela Anderson y el músico Tommy Lee un videocasete filmado durante su luna de miel, que incluía momentos íntimos. La cinta fue vendida a un distribuidor de pornografía por internet.

Por Juan Carlos Ampié

Los “sex tapes” han existido desde que el vídeo casero puso una cámara en manos del ciudadano común. Una poderosa mezcla de morbo, curiosidad y narcisismo conduce a algunas personas a grabarse teniendo relaciones sexuales. El fenómeno asaltó la cultura popular norteamericana, cuando en 1995 alguien robó de la casa de la actriz Pamela Anderson y el músico Tommy Lee un videocasete filmado durante su luna de miel, que incluía momentos íntimos. La cinta fue vendida a un distribuidor de pornografía por internet.

Así entró en el imaginario público este juego sexual que ha victimizado a múltiples celebridades, desde Paris Hilton hasta Kim Kardashian. Y ahora llega esta comedia, proponiendo que no solo las estrellas se pueden meter en problemas por el porno casero.

Annie (Cameron Díaz) y Jay (Jason Segel) son una pareja felizmente casada. Los años de vida en común han apagado el fuego del deseo, y extrañan la vigorosa vida sexual que tenían en su juventud. Una noche, deciden grabarse en vídeo ejecutando todas las posiciones descritas en un famoso libro de salud sexual. El despistado marido olvida borrar el vídeo. Una aplicación de respaldo de información sube a la nube una copia, que termina almacenada en varias computadoras de tableta que Jay ha heredado a amigos y conocidos. En estado de shock, la pareja se lanza a recuperar los aparatos.

Juntos viven muchas locas aventuras. O al menos, eso es lo que la película quiere que pensemos. “Nuestro Vídeo Prohibido” llega casi 20 años demasiado tarde. El guión trata torpemente de explicar cómo la tecnología actual puede hacer que el predicamento de la pareja sea posible. Es extraño ver en los talones de Chef a domicilio , otra comedia para adultos, que trate de educarnos sobre cómo funcionan las cosas. Y no estoy seguro que lo logre. La trama exige que Annie y Jay sean ignorantes de cuestiones bastante básicas, pero que también aceptemos que son suficientemente conectados como para vender un blog popular y trabajar como ingeniero de sonido.

Más complicado es infundir tensión en la trama. Para eso, recurren a un recurso tan antiguo como las cartas de tono subido. Un desconocido empieza a mandar mensajes amenazadores a Jay, que eventualmente se traducen en un franco chantaje: a cambio de una buena suma de dinero, el vídeo no debutará públicamente en un sitio web de porno.

La identidad del chantajista —que no revelaré ante la posibilidad de que usted quiera ver la película— supone otro problema, pero sus acciones no son congruentes con las relaciones entre los personajes. Más que un giro simpático, es un signo de desesperación.

Curiosamente, uno de los guionistas de Sex Tape es Nicholas Stoller, quien dirigió la reciente Neighbors . La comedia protagonizada por Seth Rogen y Rose Byrne articulaba con más elocuencia y comicidad el desencanto de las parejas entrando a la madurez. Los talentos de Segel y Díaz se ven francamente desperdiciados. Ambos actores parecen haber sido enrolados por su desenfado a la hora de quitarse la ropa.

Él promovió la desnudez irónica en Forgetting Sarah Marshall , y ella viene de ser objetificada como The Other Woman . Ambos merecen mejor suerte. El único que se gana risas es Rob Lowe, en una subtrama que bien podría pertenecer a otra película. Su aparición tiene un filo posmoderno. En 1986, el actor vio cómo su estrella menguaba cuando se hizo público un genuino “sex tape” en el cual sostenía relaciones con dos mujeres. El escándalo de ayer es el eje promocional del mañana. Pamela Anderson pudo haberles dicho tanto así.

Sección Domingo Cameron Díaz Vídeo archivo

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