El resultado fue un espejismo de la realidad. 87-82 es una falsedad. El partido estaba decidido desde el tercer cuarto, cuando los Tiburones de Movistar vencían 66-44 a los Toros de Matagalpa en el primer partido de la semifinal del Torneo de la ACB.
La estrategia que germinaría al final del juego dio resultado: desorientar a Bartel López, que sin él, los Toros fueron como una portería sin arquero, al forzar su salida tras cinco faltas.
La noche desde el inicio auguraba grandiosidad para Vandells Thomas de los Tiburones, que con 18 puntos lo convirtieron en un hombre indispensable.
Lo de los Tiburones no es una metamorfosis milagrosa. Tampoco es que la fortuna estuvo de su parte, sino que fue el trabajo de una idea que se cristalizó en la cancha del entrenador José Ríos.
Luego de un primer cuarto 24-11 a favor de los Tiburones, en el segundo se afianzaron ganando 44-27 y el tercero 66-44, hasta que al final cuando por momentos los dirigidos por Ríos se descuidaron, G’mitro Rice (24) junto con Duanes James (27) se combinaron para tratar de remar contra la corriente, lo único que se les olvidó es que la corriente eran los Tiburones, que giraron la teoría.