Irak pasó la página el lunes al reemplazar al criticado Nuri Al Maliki por un nuevo primer ministro, quien tendrá la titánica tarea de frenar el avance yihadista en el norte y oeste del país y salvarlo de la desintegración.
Estados Unidos, implicado por primera vez militarmente en Irak tras la retirada de sus tropas a finales de 2011, así como la Unión Europea (UE), Gran Bretaña, Francia y la ONU, felicitaron inmediatamente al designado nuevo primer ministro, Haidar Al Abadi, quien cuenta con un plazo de 30 días para formar un nuevo gobierno que incluya a todas las fuerzas políticas del país.
El presidente estadounidense, Barack Obama, saludó efusivamente la nominación de Abadi, en una alocución que pareció una advertencia a Maliki, quien intenta aferrarse al poder.
Asimismo, subrayó la necesidad de formar, tan rápido como sea posible, un gobierno «que represente los intereses legítimos de todos los iraquíes y que pueda unir al país en la lucha contra el Estado Islámico (EI)».
Por su parte, Maliki consideró el lunes una «violación de la Constitución» con el apoyo de Estados Unidos el nombramiento de su sucesor al frente del gobierno.
En Bagdad, el presidente iraquí, Fuad Masum, encargó al chiita Abadi la formación de un gobierno en este país, sumido en la lucha contra los insurgentes sunitas, encabezados por el grupo yihadista EI, quienes en una fulgurante ofensiva se han apoderado de amplios territorios en el norte y oeste del país.
«El país está ahora en sus manos», dijo Masum a Abadi en una breve ceremonia, poco después de que el bloque parlamentario chiita Alianza Nacional lo designara como sucesor de Maliki, quien por su parte aspiraba a un tercer mandato.
«Rechazamos esta violación de la Constitución», afirmó Maliki en referencia al nombramiento de Abadi, un miembro de su partido, como nuevo jefe de gobierno. Estados Unidos «se puso del lado de los que violaron la Constitución», añadió el primer ministro saliente en un mensaje difundido por televisión.
La constitución iraquí estipula que el presidente debe encargar formar gobierno al candidato del principal bloque del Parlamento, pero la disputa jurídica consistía en determinar si este bloque es la coalición Estado de Derecho, de Maliki, o la más amplia Alianza Nacional.
Fuerzas especiales en Bagdad

La comunidad internacional reclamaba la formación de un gobierno de unidad para detener la ofensiva de los yihadistas, lanzada el 9 de junio, que obligó a cientos de miles de personas, en especial a las minorías religiosas, a abandonar sus hogares.
El representante especial de la ONU en Bagdad, Nickolay Mladenov, instó a las fuerzas iraquíes a «abstenerse de interferir en la transferencia democrática de la autoridad política», máxime cuando Maliki cuenta con muchos apoyos en el seno de las fuerzas armadas.
Las fuerzas especiales, la policía y el ejército se desplegaron alrededor de posiciones estratégicas en Bagdad, donde las grandes vías estaban bloqueadas, los puentes cerrados, y la 'Zona verde', donde se encuentran las instituciones claves, mucho más protegida.
Maliki ya había anunciado el domingo su intención de interponer una querella contra el presidente por violación de la Constitución, anuncio que provocó la ira de Estados Unidos, que le exhortó a no sumar una crisis política a la actual situación de emergencia militar y humanitaria.
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, afirmó el lunes que el nombramiento de Abadi constituye «una etapa crucial», tras meses de bloqueo político en Bagdad. El nuevo jefe de gobierno «expresó su intención de actuar de forma rápida para formar un gobierno amplio y abierto, capaz de contrarrestar la amenaza del Estado Islámico y de construir un futuro mejor para los iraquíes de todas las comunidades», añadió Biden en un comunicado de la Casa Blanca.
Biden «también puso énfasis en la aspiración del presidente Obama de incrementar la cooperación con un nuevo gobierno iraquí y las fuerzas de seguridad iraquíes» para detener el avance del EI.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, exhortó este martes al nuevo primer ministro iraquí a formar rápidamente un gobierno de unidad nacional. «Exhortamos [a Abadi] a formar un nuevo gobierno lo antes posible. Estados Unidos está dispuesto a apoyar a un nuevo gobierno de unión nacional, especialmente en la lucha contra el Estado Islámico (EI)», dijo. «Seamos claros: nosotros siempre hemos querido un gobierno inclusivo que represente (…) a todos los iraquíes. Ese es el objetivo», recalcó Kerry.
Estados Unidos realizó bombardeos aéreos contra posiciones del EI en el norte de Irak, pero descarta enviar tropas terrestres, recordó Kerry. «No volveremos a introducir fuerzas de combate estadounidenses en Irak. Este es un combate al cual deben sumarse los iraquíes, en nombre de Irak», subrayó.
El secretario estadounidense de Defensa, Chuck Hagel, señaló que el propio gobierno iraquí había pedido apoyo de Washington. «Como saben, fue el gobierno iraquí el que pidió asistencia estadounidense con ayuda humanitaria», afirmó. «Hemos aceptado esa petición, Estamos llevando a cabo esas misiones», agregó.
El gobierno norteamericano también aceptó «la solicitud del gobierno iraquí de ayudarlo en el transporte de material militar para los peshmergas [combatientes kurdos] de Erbil», indicó Hagel, precisando que el material transportado es iraquí.
Asimismo, Estados Unidos y Australia anunciaron este martes que llevarán ante la ONU la amenaza planteada por los yihadistas extranjeros que combaten en Siria, Irak y en otros lugares del mundo. «Tenemos la intención de llevar juntos este tema ante la ONU (…) para obtener el apoyo de los países de origen (de los yihadistas), así como de los países concernidos», dijo Kerry desde Sídney.
El caso de los extranjeros que viajan a los países en conflicto para enrolarse con los yihadistas del EI será uno de lo temas que abordarán los representantes estadounidenses y australianos en Sídney, tras la conmoción provocada por la publicación de una fotografía de un niño originario de Sídney sosteniendo la cabeza decapitada de un soldado en Siria. La imagen, colgada en la cuenta Twitter del padre del niño, Jaled Sharruf, un australiano que se fue a Siria el año pasado y es ahora un combatiente del Estado Islámico (EI), ha reavivado los temores de que este tipo de combatientes regresen a sus países de origen radicalizados.
Kerry dijo que Australia y Estados Unidos acordaron «trabajar juntos en un compendio de las mejores prácticas en el mundo respecto a estos combatientes extranjeros».
El Pentágono ya había indicado que no se plantea extender los bombardeos más allá de la región norte. «Colaboramos con el gobierno iraquí para enviar armas a los kurdos, que las necesitan bastante (…) les proporcionamos armas de nuestros arsenales», dijo el lunes a CNN Marie Harf, una portavoz de la diplomacia estadounidense.
Este martes a partir de las 08H00 GMT en Bruselas, se reunirán los 28 embajadores de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) para discutir una potencial ayuda militar y humanitaria a los kurdos iraquíes.
En el terreno, la situación humanitaria sigue siendo catastrófica en el norte de Irak, con cientos de miles de personas desplazadas por el avance yihadista.
Entre los refugiados, hay numerosos cristianos que huyeron de Mosul, segunda ciudad del país en manos de los yihadistas desde junio, y la localidad cristiana de Qaraqosh, tomada por el EI la semana pasada.
La minoría kurdohablante y no musulmana de los yazidíes está también amenazada desde la toma de Sinjar, uno de sus bastiones. Atrapados en las áridas montañas de sus alrededores, miles de yazidíes tratan de sobrevivir al hambre y a los yihadistas.