TOMADO DE LA NACIÓN
Ya sea por la tensión política o por la falta de mantenimiento y demarcación de la frontera, los ciudadanos costarricenses manifiestan ser objeto de presiones y malos tratos por parte de autoridades policiales de Nicaragua.
A esto se suman las pésimas condiciones de la trocha fronteriza, lo que obliga a los lugareños a utilizar el río San Juan para desplazarse por la zona, quedando a merced de la actitud, a veces caprichosa, según testigos, de los oficiales fronterizos nicaragüenses destacados allí.
El 26 de junio, un grupo de militares nicaragüenses le impidió a nueve miembros de una cooperativa agroturística de Boca Tapada navegar por el río San Juan para trasladarse hasta Chorreras de Cutris, con el fin de visitar un proyecto de esa índole.
Los oficiales destacados en un puesto de control frente al San Juan, a la altura de Boca San Carlos de Pital, les exigieron un carné de trabajo; un requisito que, según los afectados, era la primera vez que se les pedía.
Casi un mes después, el 19 de julio, en el mismo puesto de control, los mismos militares detuvieron a dos vecinos de Cureña de Sarapiquí.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A