Un viaje no es una terapia en sí, pero podría decirse que nos sirve como tal.
“Un viaje puede producir un extra de vitalidad, de la que estamos faltos en algunos momentos. La rutina en la que nos movemos, con modernos trabajos sedentarios, no es lo mejor para nuestra salud psicofísica, así que hemos de activarnos para potenciar cuerpo y mente. Si lo que alguien busca es descanso o relajación, lo encontrará en un viaje”, apunta Alberto Bermejo, del Gabinete de Psicología Clínica EIDOS (Alicante).
Es ahí la necesidad que mira el especialista de viajar; de esta forma se conocen nuevos amigos y se rompe la actitud de subordinación.
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