William Aragón y Auxiliadora Martínez
La situación es dramática en el municipio de San José de Cusmapa. Se estima que unas cuatro mil familias campesinas, de un total de ocho mil habitantes del campo, perdieron sus siembras por la sequía que ha afectado desde el mes de mayo de este año.
En las comunidades de la zona húmeda de Boaco, El Tabacal-Santa Elisa y otros lugares, en vez de bajar el ganado, más bien ha subido hacia esos lados donde llueve más, para enfrentar los estragos de la sequía por la falta de pasto.
Tomás Rodríguez, productor, llamó al Gobierno a ayudarles a evaluar la zona de pasto para evitar que el ganado muera.
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Un grupo de pobladores de Somoto está recogiendo víveres, sobre todo alimentos, para llevárselos a las familias que no cosecharán. Danelia Argüello, dijo que El Carrizo, es uno de los lugares más afectados.
Javier Herrera, dirigente municipal del Partido Liberal Independiente (PLI) de San José de Cusmapa, dijo ayer que decenas de familias de las comunidades de El Tamarindo, El Naranjo, Los Limones, Los Robles, El Alto y El Mamey, entre otras, perdieron todo al haberse arriesgado este año a usar las pocas semillas de maíz y frijol que tenían para sembrar, ya que en las parcelas de tierra las matitas apenas alcanzaron unos diez centímetros y terminaron secándose ante la falta de lluvia.
“Ni que llueva después del 15 de agosto, que es cuando se termina la canícula, se salva la siembra de maíz y frijol”, indicó Herrera.
A la pérdida de la siembra se une la afectación de la ganadería. Ayer Edelberto Maradiaga, directivo de la Asociación de Ganaderos del departamento, dijo que la cifra de animales muertos por falta de comida, subió a 420 en esta semana.
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