Presentan acusación contra sacerdote español

Por los delitos de agrupaciones ilícitas, tráfico de influencias e introducción objetos ilícitos a las cárceles para favorecer a pandilleros.

SAN SALVADOR/AP

La Fiscalía General de la República presentó miércoles ante un tribunal especializado la acusación formal contra el sacerdote español Antonio Rodríguez Tercero, por los delitos de agrupaciones ilícitas, tráfico de influencias e introducción objetos ilícitos a las cárceles para favorecer a pandilleros.

El sacerdote pasionista conocido como padre Toño es párroco de la Iglesia San Francisco De Asís, de Mejicanos, un populoso municipio ubicado en la periferia norte de la capital, donde desarrolla por más de 15 años ha realizado trabajos de reinserción de pandillas.

A su llegada al Juzgado Especializado de San Salvador, el padre Toño de declaró inocente y afirmó que su captura «es un conflicto personal entre el Fiscal (General de la República, Luis Martínez) y mi persona. Él ha dicho que yo soy un traidor a la patria».

«Estoy aquí por mi honestidad», dijo el sacerdote que se mostró tranquilo y hasta sonriente, y atribuyó su situación por las críticas a las autoridades de Seguridad Pública para frenar la grave situación de la violencia e inseguridad que se vive en este país centroamericano.

«Yo venía diciendo que la violencia del país no tuviese los niveles que tiene, si no tuviese una participación de las estructuras del estado, siempre lo he dicho», agregó.

Rodríguez Tercero se defendió de las acusaciones de haber introducido objetos ilícitos a las cárceles y retó al Fiscal a presentarlos las pruebas que lo demuestren.

Señaló que como parte de su trabajo pastoral con los pandilleros, él ha visitado los 19 centros penales del país y reiteró que siempre se ha sometido a todos los registros de los custodios.

«A mí siempre me revisaron (al ingresar a las cárceles) incluso una vez llamé (al director de Centros Penales, Rodil Hernández) porque me revisaron mis intimidades y me las tocaron, eso lo sabe el señor director», aseguró.También negó las acusaciones que lo vinculan con los cabecillas de la pandilla Barrio 18 y dijo que en El Salvador todos conocen su trabajo de reinserción con los pandilleros.

Según dijo, cuando visitaba las cárceles él pedía «hablar y trabajar el proceso pastoral con los responsables de sectores, (y) si los responsables de sectores coinciden con los líderes, ese ya no es problema mío».

Y afirmó que «siempre que me encontrado con los malos les he dicho que abandonen la violencia».

El sacerdote que no fue llevado esposado al tribunal, debido a que no lo consideran peligroso, agradeció a la policía que según dijo, «ha cumplido muy bien con su trabajo».

Entretanto dirigentes de organizaciones sociales, entre ellos excombatientes de la fuerza armada y de la ex guerrilla realizaron una serie de protestas frente a la catedral Metropolitana, en el centro histórico de la capital, para exigir la libertad del padre Toño.

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