Virgilio Gurdián

Un estadista y humanista liberal

La mañana del 3 de agosto de 1966, el país amaneció conmovido por la muerte repentina por afectación cardiaca del presidente René Schick Gutiérrez; había estado tres años y tres meses en el ejercicio de la primera magistratura de la nación.

El presidente Schick, nació en la ciudad de León en el año 1909; su niñez y adolescencia habían transcurrido en pobreza, dado que su padre Federico Schick falleció en 1911, cuando tenía apenas 2 años de edad y fue su señora madre doña Angélica Gutiérrez, quien puso todo su empeño y sacrificio para brindarle una adecuada educación, que fue fundamental en el transcurso de su vida; abogado de profesión el presidente Schick antes de ocupar la silla presidencial había sido juez, magistrado de Apelaciones, embajador ante la OEA y la ONU, ministro de Educación y ministro de Relaciones Exteriores.

Tuve la oportunidad de saludar y compartir con el doctor Schick en la casa veranera en Poneloya de mi tío político, el eminente y recordado hombre público doctor Ramiro Sacasa Guerrero, sin embargo fue hasta mediados del año de 1965, que conversé aunque brevemente con el expresidente, eso fue en una reunión social en Managua en casa del doctor Sacasa G.; el presidente en esa ocasión ingresó a la residencia no por la puerta principal sino que lo hizo por una puerta lateral donde un pariente y mi persona conversábamos; lo recibimos y después de los saludos protocolarios y al manifestarle que estudiábamos en el Instituto Pedagógico de Managua, él nos refirió que como lasallista había participado en 1963 recién juramentado como presidente, en las mayorías de las actividades de la celebración del cincuentenario de la llegada de los hermanos cristianos al país, incluyendo el haber recibido en el aeropuerto internacional al hermano Nicet Joseph, superior general en aquellos días, del instituto de los hermanos de las escuelas cristianas. Independientemente de su impresionante personalidad y conversación lo rodeaba un aura de humildad.

Como gobernante Schick tuvo una destacada actuación, habiendo gozado el país bajo su gobierno de un clima de armonía política y social con el establecimiento de un pleno Estado de Derecho. Impulsó la agricultura, la educación y dio con mucho énfasis continuidad al régimen de la Seguridad Social.

Durante su administración se construyó el Palacio de Justicia, un imponente edificio de cinco plantas, incluyendo una subterránea, ubicado en donde hoy funciona el Instituto de Medicina Legal. Allí funcionaban los Juzgados Civiles y Penales de Managua, el Tribunal de Apelaciones y la Corte Suprema, lo mismo que el Registro Público de la Propiedad Inmueble y Mercantil. Este edificio fue dañado por el terremoto de 1972.

En sus actuaciones como gobernante, tenía una gran autonomía administrativa y era ampliamente respetado en el sector militar; como político quería ver unida a la familia liberal pero por diversas circunstancias no se logró, pero él sin embargo en varias ocasiones manifestó que la gran reserva moral del liberalismo era el Partido Liberal Independiente. Casado con la estimable dama doña Carmen Reñazco, el doctor Schick no tuvo descendencia.

René Schick fue persona ligada estrechamente a la clase trabajadora, obrera y campesina, y su humanismo es reconocido en todos los ámbitos del país. Son decenas de anécdotas que se cuentan del exgobernante que refleja su gran sensibilidad social; acostumbraba todas las semanas recibir a los más pobres en el hoy Palacio de la Cultura, pues él manifestaba que el presidente debía ir a la población, y no la población a la Presidencia, sobre todo si se considera que la casa presidencial se ubicaba en una loma, la de Tiscapa. Donó títulos de propiedad a miles de pobladores, de lo que hoy se conoce como Reparto Schick; una ciudadanía agradecida ha preservado el nombre del reparto por casi medio siglo.

En una ocasión mientras la modesta caravana presidencial se desplazaba en la Avenida Roosevelt, la más comercial y agitada del país, al haber observado que un no vidente tenía problemas en cruzar de una acera a otra, detuvo su vehículo y personalmente, ante el asombro de los transeúntes, ayudó a cruzar la avenida a dicho ciudadano. En los lugares que visitaba en todos los rincones de Nicaragua siempre acostumbraba a saludar con afecto y sinceridad desde el más pudiente hasta el nicaragüense más pobre; era hombre de contacto con la población.

Por todas sus actuaciones públicas, por su ferviente devoción por una verdadera justicia social, por la entrega sin condición a las causas de los menos favorecidos y por la búsqueda permanente del bien común René Schick con toda propiedad es llamado el presidente de los pobres.  

René Schick fue una persona ligada estrechamente a la clase trabajadora, obrera y campesina, y su humanismo es reconocido en todos los ámbitos del país. Son decenas de anécdotas que se cuentan del exgobernante que reflejan su gran sensibilidad social.

El autor es Magistrado de la Corte Suprema de Justicia

COMENTARIOS

  1. Eneas.
    Hace 12 años

    Ahhhhh, querido Virgilio, como es posible que cometas el gran error de escribir sobre un hombre que no eres digno de mencionar su nombre, vil gusano.

  2. el carolingio
    Hace 12 años

    Tuve la fortuna de conocer al Dr. Schick siendo de los pocos que eran de los somocistas que se distanciaban de las malas practicas de Somoza y aunque fue unos de sus candidatos impuestos al parecer no se llevaba con Somoza, su muerte para el pueblo al igual que la muerte de Luis Somoza (hermano de Tacho) se vio envuelto en dudas si fueron o no asesinatos de la dictadura somocista

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí