Inés Izquierdo
Pasaron treinta años, desde que apareciera definido el término en inglés “feminicide”, para que al fin se decidiera la Real Academia Española a incluir feminicidio en su diccionario.
La violencia contra la mujer por su condición de género es un triste fenómeno que ya tiene su nombre: “feminicidio”, tal como aparece incluso en legislaciones de países latinoamericanos.
Ahora la RAE define feminicidio como el “asesinato de una mujer por razón de su sexo”. Este término es usado en nuestros días en todas partes debido al esfuerzo de las feministas latinoamericanas, en especial de una antropóloga mexicana, Marcela Lagarde, quien tradujo y reformuló el término inglés definido como “el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres”.
Y aunque ambos términos aparecen en las leyes latinoamericanas, el diccionario de la RAE recoge solo uno, pese a que las estudiosas de los temas de género consideran que son conceptos diferentes, pues “femicidio” es un término homólogo a “homicidio”, que solo aludirá al asesinato de mujeres, mientras que “feminicidio” incluye la impunidad en estos crímenes ante la desprotección estatal frente a la violencia contra la mujer. Por último para que piensen sobre este dilema les puntualizo que hembra llega del latín fémina, del cual se derivan otras palabras como femenino, feminista, feminismo, etc. La raíz de fémina es femin —y no femi—, si fuera así femicidio sería lo correcto, pero como es femin, el derivado apropiado es feminicidio.
El sufijo —cidio— acompaña a otros términos como homicidio, parricidio y suicidio, que se refieren al asesinato de una persona, matar a sus padres o privarse a sí mismo de la vida.
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