TRÍPOLI/ AFP
El recrudecimiento de la violencia en Libia, donde ayer se registraron combates entre milicias y un ataque contra un convoy diplomático británico, obligó a países occidentales a pedir a sus ciudadanos que abandonen el país sumido en el caos.
Los islamistas buscarían con estos combates ganar terreno en el plano militar. Tras las elecciones, el nuevo parlamento deberá empezar a funcionar el 4 de agosto en Bengasi, donde hay enfrentamientos casi a diario.
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En Bengasi, 38 personas, en su mayoría soldados, fallecieron en 24 horas en los combates entre el Ejército y grupos islamistas. En Trípoli, la lucha siguió ayer entre milicias rivales alrededor del aeropuerto y en varios barrios del sur de la ciudad, donde se concentran los enfrentamientos desde el 13 de julio.
El portavoz del Ministerio Egipcio de Relaciones Exteriores, Badr Abdelatti, indicó ayer que la caída de un cohete en una vivienda mató a 23 personas, entre ellos egipcios.
SITUACIÓN IMPREVISIBLE
Los llamamientos de Reino Unido, Alemania, Holanda, Bélgica, Turquía, España o Malta suceden un día después de la evacuación del personal diplomático de la Embajada de EE. UU. en Trípoli.
El anuncio de Filipinas de evacuar a sus ciudadanos, entre ellos tres mil médicos y enfermeros, obligó al Ministerio Libio de Sanidad a alertar de una eventual falta de personal médico.
Los ciudadanos extranjeros y los habitantes de Trípoli se enfrentan a una degradación de sus condiciones de vida con cortes frecuentes de electricidad, de agua y con la falta de combustible.
97 personas murieron y cuatrocientas han resultado heridas desde el 13 de julio en los enfrentamientos entre milicias rivales en Trípoli, según el balance de ayer del Ministerio de Sanidad de Libia.
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