Juan Vega Gonzales (*)
Entendemos el mundo que nos rodea a partir de percepciones. Las percepciones son nuestra manera de conocer y entender la realidad.
Las percepciones moldean actitudes, que a su vez definen comportamientos, que determinan resultados que en última instancia vuelven a afectar la percepción de la realidad.
Nuestras creencias dependen de valores; lo que recordamos proviene de experiencias y aprendizajes. La forma en que recreamos y repensamos el mundo real depende del pensamiento, que es influenciado por actitudes, emociones, temores y programaciones mentales pasadas.
“Las cosas son para mí, lo que yo creo que son”. El pensamiento modifica la realidad creando una “realidad aumentada”, que matizada por emociones, deseos y temores determina el marco de referencia de toma de decisiones y solución de problemas.
En un extremo en que emociones y temores son demasiado grandes, se puede llegar a perder base con la realidad y dejar de tomar decisiones necesarias, incluso en perjuicio de uno mismo. El miedo paraliza y puede llegar a impedirnos analizar y resolver problemas urgentes.
¿Cómo salir de la parálisis por temor? Olympia Le Point, alguna vez llamada “la nueva Einstein”, laureada científica, conferencista y educadora, se ha especializado en ayudar a las personas a vencer sus miedos y temores aplicando un proceso de tres etapas:
1. Nombre y rechace el miedo. Identifique específicamente lo que le da miedo para materializar el miedo y reducir el temor por incertidumbre.
Tome la decisión consciente de rechazar el miedo (dígase a sí mismo “no acepto” o “no quiero aceptar” este miedo (cualquiera que sea).
2. Reprograme su mente con pensamientos diferentes. Al igual que cuando un virus infesta una computadora, percepciones y pensamientos pasados insertaron en su “disco duro” (cerebro) algún miedo o temor en particular.
Para sacar esos pensamientos negativos, precisa “reformatear su disco duro mental”; insertando y programando pensamientos diferentes y opuestos al miedo que tenga.
La lógica es que dos cosas no pueden ocupar al mismo tiempo el mismo lugar y lograr que el pensamiento positivo reemplace al negativo liberando su mente del miedo.
3. Finalmente necesita actuar en oposición directa a su miedo, reforzando su programación (pensamiento positivo) y haciendo cada vez más pequeño el temor. Acciones, resultados y pensamientos se reforzarán mutuamente ayudándolo (a) a salir del miedo.
El autor agradece la contribución al artículo de Juan de Dios Vega Materna.
Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C