Una de las situaciones más incómodas de la vida cotidiana es encontrarse casualmente con una expareja, especialmente si la relación no finalizó en muy buenos términos.
Mila Cahue, psicóloga de pareja, afirma en declaraciones recogidas por el diario ABC que “hay que saber medir las distancias y el lugar que ocupa cada uno en ese momento”. Para que el encuentro no sea un fiasco, la experta recomienda “saber terminar con una buena conversación para que en futuros encuentros no quepa el reproche”.
¿QUÉ HACER?
La terapeuta sugiere que si le esquiva el saludo tiene dos opciones: ignorarlo también o forzar el saludo, tomando en cuenta las consecuencias. “Tenemos que llevar preparado qué decir después del típico “hola”. Estar preparados para que no se prolongue la conversación y saber detectar y terminar de forma oportuna y elegantemente”, recomienda.
Salúdele con cierto grado de cordialidad: nada de escenitas, desprecios o miradas de ira.
Despídase rápidamente: lo mejor es despedirse lo antes posible en lugar de dilatar un encuentro que no da para más o que una de las partes no quiere tener.
No necesita contarle cada detalle de su vida, porque ya no tienen la intimidad afectiva del pasado, aunque así lo desee.
En la situación actual hay preguntas y gestos de cuando eran pareja que hoy están fuera de lugar, así que evítelos. No recuerde “los viejos tiempos”: céntrese en el presente.
Si está con su actual pareja, salude amablemente. Y si usted lleva a su nueva relación, preséntele como corresponde.
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