Cartas al Director

La revolución que me contaron

Me contaron que el 19 de julio de 1979 se ganó la revolución ante la llamada dictadura somocista. A lo largo de los años me han dicho que esa gesta heroica simbolizó la libertad de todo un pueblo marginado por una sola familia.

Es increíble que aquella historia que toda la vida me han contado, donde me decían que Somoza era un dictador que manipulaba al pueblo mediante políticas públicas populistas, donde el único trasfondo era repartir al pueblo y mantenerlo marginado en la miseria y adormecido, era una familia que se enriqueció a costa del oportunismo estatal, creó grupos opresores para imponer la política del miedo y sobre todo violaba la Constitución constantemente para mantenerse en el poder. Hoy en día es más increíble que a 35 años de esta revolución se esté repitiendo la misma historia con diferentes actores, pues los que ayer condenaban estos actos característicos de dictaduras, hoy lo están repitiendo.

Pero mi mayor preocupación es que las nuevas generaciones están siendo manipuladas a tal punto de que a ellos se les está imponiendo psicológicamente una revolución que ellos no vivieron. Peor aún, les preguntan y no saben qué fue lo que pasó, además que a los jóvenes con conciencia sobre la realidad actual que estamos viviendo y que se atreven a manifestarlo en las calles, ya sea una demanda social o política, son agredidos por grupos de choque del partido de gobierno, como parte de la llamada estrategia política del miedo, donde el espectador y en especial los jóvenes ven tales agresiones en los medios de comunicación y desistan de salir a apoyar tales luchas, pues no quieren ser agredidos igual.

Lo que puedo observar es que en la repetición de esta historia, en la actualidad no hay quienes la combatan, pues vemos una oposición carente de estrategias que parece no estar preocupada por cambiar el rumbo de la historia. Pues ellos están demasiado ocupados peleándose entre ellos mismos, por quién es más liberal, quién es el líder y sobre todo alrededor de quién se harán las acciones. Creo que la solución está en las nuevas generaciones, comenzar a educar a nuestra juventud principalmente mediante el conocimiento de nuestra historia real y que puedan discernir de manipulaciones. Promover la apertura a jóvenes dentro de todas las organizaciones tanto sociales como políticas, pues la experiencia y las nuevas ideas deben emerger.

Nicaragua y su juventud deben de saber que la revolución de ayer la demolieron los revolucionarios de hoy. Y peor aun que un pueblo que no aprende de los errores de la historia está condenado a repetirlos. ¡Llamo a la juventud nicaragüense a que cumpla su deber, a que dé su testimonio político a que demuestre que esta no es una generación violenta ni sectaria sino una generación consciente, orgullosa de su oportunidad histórica y que no le tiene miedo a asumir responsabilidades en el manejo de los elementos fundamentales del destino y orgullo nacional.

María Gabriela García Morales

Nada que celebrar

Comenzó el sufrimiento de los empleados públicos que no quieren perder su empleo, de los universitarios que necesitan les regalen su nota, de los comerciantes que no quieren pagar coima a la DGI y DGA y de los productores que no quieren que les confisquen sus propiedades. Todos ellos con carné de “militante” tienen que celebrar como orteguistas aunque les dé vergüenza, este 19 de julio.

La revolución que derrotó al somocismo en 1979 fue derrotada en las urnas cuando la unión opositora aplastó a la primera dictadura de Ortega en 1990. El partido sandinista se desarticuló en 1995 cuando el noventa por ciento de sus diputados formó un movimiento renovador porque les avergonzaba el actuar del orteguismo, que se quedó solo con los que se sirven de la patria y olvidaron el mensaje de su fundador Carlos Fonseca que decía: “En la lucha muchos métodos son aceptables pero nunca que un revolucionario se preste para un fraude electoral”.

Los transportistas, a quienes más sangran en esta celebración no pueden olvidar la campaña de 1996, cuando levantaban la bandera del combustible a mitad de precio si votaban por Ortega, que ahora sí está haciendo el negocio de su vida con el combustible que le llega de Venezuela. Ahora la nueva bandera es la construcción del Gran Canal, activistas políticos pagados por el Estado tienen la misión de engañar a la necesitada población con el cuento chino del megaproyecto y les piden su documentación incluido su carné de militante para integrarlos a la lista de los miles que trabajarán en el Canal, que no es más que una cortina de humo para tapar el desgobierno y la galopante corrupción estatal.

El orteguismo está aprovechando que muchos funcionarios, diputados y concejales de oposición están más interesados en sus salarios y dietas que en salvar la nación y por eso no se atreven a denunciar al colapsado sistema, en igual posición están muchos “dirigentes opositores” que no pierden la esperanza que les llegue la oportunidad de servir de zancudos a los sueños de reelección del dictador, pero hay líderes de verdad que están buscando la unidad convencidos que si se cambia todo el corrupto consejo electoral la democracia triunfa en el 2016. “Los tiranos solo son demagogos que pudieron convencer al pueblo de sus objetivos”. Aristóteles.

Leopoldo Villalta López

La verdad sobre el ahijado polaco

Referente al artículo publicado en Magazine el 13 de julio, titulado Pioneros de la Fortuna , y específicamente El Ahijado Polaco , quiero hacer una rectificación porque la fuente de información de este artículo está completamente errada.

Mi bisabuelo Juan Jacobo Tefel no fue filibustero ni vino con los filibusteros, como se afirma en el mencionado artículo. Juan Jacobo Tefel era originario de Postram, Polonia, aunque cuando él llegó a Nicaragua, Postram se llamaba Posen y era parte de Alemania a consecuencia de las guerras napoleónicas.

Él era comerciante (supuestamente de armas) y venía en barco de París hacia California. En dicha travesía conoció a Esmeralda Moya, de Jinotepe, con quien hizo buena amistad. Al desembarcar en Granada, por ser extranjero, de ojos, tez y pelo claros, lo confundieron con los filibusteros de William Walker, quienes estaban invadiendo Granada, lo apresaron y sentenciaron a ser fusilado. Entonces él pidió como última voluntad hablar con el presidente Tomás Martínez, a quien le explicó quién era él y cómo había venido al país, y Esmeralda Moya atestiguó que lo que él decía era la verdad y que había venido a bordo en el mismo barco desde París.

El presidente Martínez le creyó y lo perdonó.

Mientras esperaba otro barco para irse, se enamoró de Esmeralda Moya y al casarse con ella se bautizó católico y tomó el nombre de Martínez en agradecimiento al presidente que le salvó la vida. Esta es la verdadera historia de Juan Jacobo Tefel, que me contaba su nuera, mi abuela Agustina Urtecho de Martínez.

Esmeralda Cardenal

Conflicto Israel-Palestina

Los diputados sandinistas de la Asamblea Nacional de Nicaragua se distinguen por aprobar declaraciones de apoyo a gobiernos identificados con su partido y gobierno. La última ha sido una declaración de apoyo al gobierno de Palestina y de condena al de Israel por los ataques de este en contra de los palestinos. Dicho sea de paso, tanto israelíes como palestinos son primos, descienden del mismo linaje de las tribus de Israel.

Me da mucho pesar cómo mueren israelíes y palestinos, porque al fin y al cabo todos son seres humanos. Pero lo que no dicen esas declaraciones que emiten los diputados sandinistas es que el Gobierno y pueblo de Israel se defiende de los ataques de grupos armados palestinos. Y si la opinión nacional e internacional hiciera un análisis exhaustivo del conflicto entre Israel-Palestina, el pueblo escogido de Dios, como lo es Israel, solo ha actuado cuando ha sido agredido con cohetes y otras armas por grupos armados con sede en Palestina.

Israel, mientras no es atacado mantiene la paz y la calma en la región. Entonces es importante que el gobierno palestino saque de su país a los grupos armados que provocan con sus acciones que Israel se defienda, porque con las acciones de estos grupos también son víctimas civiles israelíes cuyas muertes también hay que condenarlas.

Máximo M. Castillo

COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 12 años

    Oye Máximo Castillo, Israel quiere la paz. La paz que espera el ladrón que quiere que su víctima renuncie a recuperar lo que se le robó. Los palestinos solo defienden lo que es suyo; ni más ni menos que lo que hicieron los indios en América cuando vinieron los españoles a robarles lo que era suyo. Mientras esos judíos no se vayan, nunca habrá paz en ese país, y los invasores siempre tendrán la certeza de que la muerte les espera en cada esquina, al menor descuido. 

  2. Hace 12 años

    Anoche escuche las declaraciones de un par de malos Sandinistas, el Sr. Carcamo y el Sr. Comandante Cero, dos historias diferentes referents del porque de la celebracion del 19 de Julio en el pais, pero dos testimonies, de la falta de pensamiento de ambos personajes, el Comandante Cero, con mejor exposicion de pensamientos que el Asambleista Carcamo, quien repetia y repetia la misma cosa todo el tiempo.

  3. Hace 12 años

    chanchera Sandinista. Entonces ya sabemos porque ese señor es miembro de esa y no me representa en lo absoluto. Y entonces me pregunto, es eso lo que se celebra el 19 de Julio? una ensalsacion de la figura del Comandante el heroe del siglo

  4. Hace 12 años

    XXI, el cual realmente no tuvo participacion activa en ese pasado conflict, pero que ha tomado en sus manos y commandos, el resultado final de esa gesta nacional, en la cual muchos ofrendaron sus vidad, sin saber quie o quienes serian los beneficiados de sus maximos ofrecimientos. realmente, pienso que no hay nada que celebrar este 19 de Julio en el pais

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