En un encuentro parejo de principio a fin, los jugadores extranjeros se impusieron 115-113 a los nacionales, en la noche del norteamericano Kion Arkwright (30 puntos), en el Juego de Estrellas del XVII Torneo de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB).
Relajados, sin la presión competitiva de la semana, los atletas evitaron el cuerpo a cuerpo y exhibieron en cada jugada su mejor repertorio, sobre todo en los dos primeros períodos en los que la poca afición que asistió a la cancha de la UdeM expresó su aprobación.
Aunque las ovaciones fueron unánimes, principalmente en las canastas de Arkwright y el nacional Vansdell Thomas (13), no fueron ensordecedoras porque llegó menos público (casi 300 personas) del previsto teniendo en cuenta el espectáculo que estaba previsto.
Quedaron en deuda
La ausencia de fanáticos fue como un reproche hacia los organizadores de la ACB que pusieron los precios de las entradas a 100 córdobas. “No podíamos bajarlo porque sería devaluar nuestro espectáculo”, explica Luis Pavón, directivo de la ACB.
El duelo arrancó bonito. El juego fluyó, los jugadores se divirtieron y hacían disfrutar al público con combinaciones o clavabas. Los más aplaudidos fueron Arkwright, Thomas, más el nacional Róger Muñoz (15 unidades) que terminó con 12 puntos al medio tiempo.
El norteamericano Duane James (15), fue irregular durante el juego. Falló dos canastas seguidas en los minutos finales del último período. Incluso fue superado, con un caño de por medio, por José Calero (9). La actuación de James contrastó con la del novel David Toruño (17), quien finalizó como máximo encestador de los nicas.
Las clavadas, el show del Juego de Estrellas, fue la gran carencia de la noche porque la pasaron para el 26 de julio en el Parque Luis Alfonso, a petición de la Alcaldía, explicó Pavón. Al público no le pareció mucho esa decisión y se tuvo que conformar con la actuación de Arkwright, el mejor de la noche.
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