Alejandro Calero Dávila

Cartas al Director

Una gran pérdida

Se ha apagado una luminaria en el firmamento de la intelectualidad nicaragüense. El doctor Emilio Álvarez Montalván nos dejó inesperadamente la madrugada del miércoles pasado para emprender su viaje sin retorno, después de haber servido a la patria como solo saben hacerlo quienes la llevan siempre en el corazón. A sus 95 años (cumpliría 96 el próximo 31 de julio), cumplió siempre con su vocación de servicio, primero como eminente oftalmólogo y después como polifacético intelectual, politólogo, diplomático, filósofo, hombre de letras que nunca hizo alardes de su sapiencia y más bien se caracterizó por la humildad y afabilidad en su trato con quienes fueron sus subalternos.

Tenía una mente privilegiada y, a su avanzada edad, un discernimiento que envidiarían no pocos profesionales bastante más jóvenes. Los que tuvimos la suerte de servir bajo sus órdenes cuando fue ministro de Relaciones Exteriores conservamos el mejor de los recuerdos de su trato siempre afable, cariñoso y respetuoso. Él supo perfectamente servir a sus semejantes y no servirse del puesto para su propio beneficio. Deja una estela luminosa muy difícil de borrar y sus descendientes deben de sentir la íntima satisfacción de haberlo tenido tantísimos años a su lado.

En esta hora de dolor para sus familiares y amigos, elevemos una oración al Padre misericordioso para que lo acoja en su seno y ocupe el merecido lugar que Dios le tenía reservado desde siempre. Paz a sus restos.

Silvio Avilez Gallo

 

La partida de médicos humanistas

La medicina nicaragüense hoy se encuentra con un gran vacío después de la partida hacia la gloria celestial de dos grandes galenos; como muy bien lo fueron los doctores Emilio Álvarez Montalván y César Amador Kühl.

Ambos médicos muy humanistas y distinguidos seguidores del pensamiento de Hipócrates; los que dejaron muy gratos recuerdos en la familia nicaragüense con su precioso trabajo al servicio de la salud.

Salvador Pérez González

Prevención del femicidio

Debido a los numerosos casos de femicidios ocurridos hemos sido noticia a nivel internacional, nada honroso, vergonzoso porque refleja la falta de cultura de nuestra población por culpa de los gobiernos de turno que nunca se han preocupado por la educación de nuestro pueblo, esta realidad no se podrá cambiar de la noche a la mañana aunque vuelvan a aprobar otra Ley 779 porque aumentar los años de cárcel no era la solución, ni que aprueben la pena de muerte porque en varios casos los femicidas le ahorran el trabajo a la justicia.

En Nicaragua siempre se ha fomentado la cultura guerrerista, toda protestas es con morteros y agresiones, se fomenta la delincuencia promoviendo y reactivando pandillas criminales. ¿Qué se puede esperar de ellos?

Las organizaciones feministas hacen marchas pero nunca se han dirigido hacia la casa de un machista.

Y qué pasa con el mata perros. ¿Cómo actuará con su futura esposa?

Las veces que han liberado a un agresor las marchas de mujeres nunca lo han seguido, solo marchan cuando hay muerte, para qué lo hacen si tal vez el femicida hasta se suicidó.

Sobre unos casos ocurridos en concreto creo que se pudieron haber evitado si la familia de la víctima la hubiera auxiliado cuando advirtió la violencia a la que era sometida su familiar, y lo que hacen es declararse cómplices cuando aparecen llorando diciendo que sabían que ese hombre la iba a matar.

Tomando en consideración algunos acontecimientos que han precedido al femicidio en nuestra realidad creo que las siguientes observaciones para las mujeres pueden ayudar a salvar una vida aunque nada es seguro, pero sería irresponsable si no las expongo:

1.- No participe en las borracheras de su cónyuge. 2.- Si ha sido objeto de violencia denúncielo a la Policía, si tiene temor cuéntelo a un familiar para que la acompañe. 3.- Si la Policía no actúa porque el agresor es amigo de ellos o en peor de los casos es policía, busque una organización civil, a un medio de comunicación o visite otra delegación de Policía. 4.- Si por cualquier razón ha decidido separarse de su cónyuge, nunca permanezca sola. Si puede abandone el lugar donde habita. Nunca regrese con el cónyuge abandonado, el rencor puede aflorar en cualquier momento su vida y la de sus hijos corren peligro. 5. Si usted le da una segunda oportunidad a su cónyuge violento sus días de vida están contados, mantenga en lugar seguro gas de pimienta y aprenda a usarlo. 6.- No mantenga a su cónyuge, mándelo a trabajar. 7.- Si ha descontinuado sus estudios, retómelos, no importa en qué nivel se encuentre. 8.- Si ha discutido con un antisocial avise inmediatamente a la Policía y procure no caminar sola. 9.- Denuncie cualquier acto de agresión física o verbal aunque esta provenga de otra mujer. 10.- Abandone los vicios que tenga, si es necesario buscar ayuda, hágalo. 11.- Reincorpórese a la iglesia de su religión y adquiera compromisos, lleve a su cónyuge. 12.- Visite con más frecuencia a sus familiares más cercanos y viceversa. 14.- Si sabe que una mujer sufre violencia intrafamiliar avise a la familia de la víctima.

Alejandro Calero Dávila

Honrar a padre y madre

Hace unas semanas se celebró el Día del Padre, sin mucho ruido, sin mucho festejos y hasta olvidado para algunos. Es triste pero es la realidad.

Pero siempre es oportuno reflexionar sobre la hermosa y gran labor de los padres; porque son muchos los buenos padres que con su amor, su comprensión, su sacrificio han sacado adelante a sus hijos. Porque no hay sustituto de los buenos padres, esos padres que hacen del hogar el centro de la más dulce y pura de todas las alegrías terrenales. El hogar debe de ser el santuario de paz familiar y de amor. El padre y la madre son los que despiertan la grandeza que Dios ha sembrado en cada niño.

Cuando los padres fallan, sus hijos permanecen a la ventera, incompletos y detenidos en su desarrollo. Es triste ver en las escuelas los niveles de indisciplina, de irrespeto de intolerancia y dificultades en el aprendizaje en tanto niños que ni siquiera conocen al que los engendró porque fueron negados, abandonados, maltratados o ignorados por quienes debieron aceptarlos, amarlos y protegerlos.

Queridos papás es hora de despertar, de retomar el timón del barco que es el hogar; no más a la deriva, no más niños en la calle, no más niños trabajando y sin estudiar, no más madres solteras; no más niños oliendo pega o robando. No más ancianos abandonados porque no supieron ser verdaderos padres.

Los hijos necesitan la presencia de los padres para crecer seguros; que les den confianza y estímulo cuando otros no los creen capaces. Los padres que reconocen lo bueno en sus hijos, disminuyen cualquier tendencia hacia el mal. Es el hogar donde aprendemos el perdón, la tolerancia, la caridad.

Los hijos sufren cuando los padres riñen en su presencia; cuando descubren que sus padres les mienten; cuando no tenemos tiempo para ellos.

Hagamos del hogar el centro de la más dulce y pura de todas las alegrías terrenales, el santuario de paz familiar y de amor; en el que todos los miembros de la familia tienen que reconocerse como un instrumento en las manos de Dios para la promoción del bienestar de su hogar y su familia. El ser humano es propenso a culpar a los demás de sus propios defectos. Los padres que descuidan a sus hijos culpan a los maestros de lo que ellos mismos son culpables. Aprende a dialogar con tus hijos, escúchalos; conoce a los amigos de tus hijos; debe ser constante en su carácter y en su cariño. No cambie de esposa porque solo cambia de problemas. Ore en familia, vaya la iglesia en familia. El hogar puede ser modesto pero tan cómodo y atractivo como lo permitan las circunstancias; agradable y acogedor por más humilde que sea.

Hijos amemos, respetemos y honremos a nuestros padres y no los abandonemos en su vejez. El que honra a padre y madre Dios le promete muchas bendiciones.

Leticia Navas

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