El pecho y el escote tienen un gran poder de seducción, sin embargo, las estrías, el envejecimiento, los malos hábitos alimentarios, los cambios hormonales y la fluctuación de peso pueden deteriorar su belleza.
El pecho es una zona con pocas glándulas sebáceas, de piel muy fina y con apenas melanocitos, lo que la convierte en el lugar ideal para acomodarse arrugas transversales, impurezas, venitas, puntos rojos y blancos.Problemas estéticos al que se suman el embarazo y la lactancia, la flacidez o la radiación ultravioleta.
El pecho, que está protegido por un ligero tejido de piel y suspendido de la base del cuello, requiere cuidados diarios para mantenerlo bonito y en su sitio.
Prevenir su caída implica tonificar los músculos pectorales que se extienden como un abanico desde el final del rostro hasta los senos, su sostén natural.
El Centro Felicidad Carrera aconseja, “además de hidratar muy bien esa zona y de protegerla del sol siempre, someterse, al menos un par de veces al año, a un tratamiento reafirmante con estimulación muscular y radiofrecuencia con el fin de recuperar la elasticidad de los músculos y de la piel”.
Y para mantener el busto erguido no solo hay que centrarse en los pectorales y en el cuello, los músculos dorsales tienen mucho que decir en esta batalla.Una espalda curva deja caer el pecho.
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