Concha Carrón/EFE
Leonor de Aquitania (Poitiers, 1122-Fontevraud 1204) fue una mujer “excepcional”, longeva y “fascinante”, amada por unos y odiada por otros, pero para todos sin discusión el mejor ejemplo del importante poder que algunas mujeres ejercieron en la Edad Media, en contra de las creencias populares.
Así lo atestigua la investigadora científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ana Rodríguez, en La estirpe de Leonor de Aquitania (Crítica), una obra en la que trata de entender el contexto en el que se movieron las mujeres de la época y explicar cuáles eran las relaciones entre mujeres y poder en los siglos XII y XIII, según cuenta en una entrevista con Efe.
Para ello, Rodríguez se fija en Leonor, una noble medieval francesa miembro de la casa de Poitiers que, por matrimonio, llega a ser reina consorte de Francia y, tras su divorcio de Luis VII, reina de Inglaterra al casarse con Enrique II.
Su capacidad para ejercer el poder “para el que en principio, como mujer, no estaba legitimada”, la hizo ser detestada por los cronistas franceses e ingleses de la época, todos eclesiásticos.