Costa Rica está siendo ejemplar y no solo en el futbol, con su brillante participación en la Copa Mundial que se disputa en Brasil.
La actual selección nacional de Costa Rica (en la cual se ha destacado el futbolista de origen nicaragüense Oscar Duarte), es la primera de un país centroamericano que llega hasta la ronda de Cuartos de Final en una Copa Mundial, después de eliminar a campeones mundiales como Uruguay, Italia e Inglaterra, y de vencer a Grecia que ha sido campeón de Europa. Y aunque pareciera imposible, el equipo costarricense tiene la posibilidad de vencer a la poderosa selección de Holanda para lograr la hazaña de llegar hasta la fase de semifinales.
Pero no solo en futbol Costa Rica está dando ejemplo a los demás países de América Central y el Caribe. En el ámbito de la cultura política y el modo de Gobierno, el país vecino del sur ha sido ejemplar desde que en 1948 enterró las armas de guerra, abolió el ejército, privilegió la educación y estableció un sistema electoral limpio que ha garantizado la alternabilidad en el ejercicio del poder político, la gobernabilidad democrática, el buen funcionamiento del sistema republicano, la vigencia de las libertades, el respeto a los derechos humanos, la paz social y el desarrollo económico y social por encima de los demás países del área centroamericana.
En la actualidad Costa Rica sigue dando ejemplos de buen gobierno, hasta con hechos que pueden parecer insignificantes pero que en realidad tienen una enorme significación política y cultural. Tal es el caso del decreto dictado por el nuevo presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, para prohibir que se ponga su retrato en las oficinas y demás dependencias gubernamentales. Además, el mandatario de Costa Rica ha prohibido que se inscriba su nombre en las placas conmemorativas de las obras públicas que se construyan durante su mandato, solo las fechas y los datos informativos pertinentes.
En realidad, un presidente no es más que un funcionario público, de rango superior porque ha sido elegido mediante el voto popular y carga sobre sus hombros la mayor responsabilidad del Estado, pero empleado público al fin. Inclusive, por su rango y representación el presidente de la república está obligado a ser ejemplo para los demás funcionarios y empleados públicos, y para todos los ciudadanos en general, tanto por la eficiencia y honestidad en el cumplimiento de sus funciones, como por su sencillez y frugalidad personal.
La costumbre de poner la foto del gobernante en las oficinas gubernamentales es anacrónica y ajena a la modestia que debe caracterizar al gobernante republicano. También fomenta el culto a la personalidad y fomenta el sentido de servidumbre, en vez de promover la dignidad propia de la ciudadanía republicana.
Muy bien, pues, por el presidente Solís, quien también debería suprimir el fatuo tratamiento de “excelentísimo” que se da al presidente de la República. Aunque al fin y al cabo el título viene a ser lo de menos, porque hay gobernantes que se hacen llamar compañero pero se comportan como el más arrogante emperador.
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