Veintiún años más tarde, Julio Medina por fin podría tener compañía en un club del que él era el único miembro y en el que luce su grandeza, como un jugador de clase aparte, el de 100 carreras anotadas en una temporada de los campeonatos nacionales de beisbol de Nicaragua.
El lead-off de León, Arnol Rizo, quien solo tenía dos años de edad en 1993, cuando Medina pisó el plato en 103 oportunidades con el San Fernando, está en línea directa a las 100 anotadas, al acumular 88 en 75 partidos.
Por supuesto que nadie se atreve a comparar a Rizo con Medina, pero será un gran timbre de orgullo y estímulo entrar en un círculo que era propiedad exclusiva del mejor segunda base en la historia de nuestro beisbol.
Dwight Britton es líder en jonrones (20) y remolques (65), mientras que Junior Téllez es el máximo ganador con 16. Gerald Rojas tira para 1.25 y Elvin Orozco llegó a 138 ponches.
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Rizo lleva un ritmo de más de una carrera anotada por juego esta campaña y ha sido consistente porque no solo depende de conectar hits para tomar bases y anotar carreras, sino que es el bateador más selectivo de la liga al recibir 65 bases por bolas.
Otro punto a favor del leonés es el respaldo que tiene detrás para llevarlo al plato, con Sandor Guido, Enmanuel Meza, Marvin Martínez y Esteban Ramírez con un gran olfato productor. Los melenudos son el segundo equipo más anotador, únicamente superados por la Costa.
Con 20 juegos por delante para concluir la etapa regular, Rizo lleva un promedio para terminar la liga con 111 carreras anotadas, lo que haría trizas la marca de Medina, quien consiguió su récord en 101 juegos en la explosiva campaña de 1993, con el bate de aluminio haciendo estragos y con limpiabases de la talla de Norman Cardoze y Próspero González listos para impulsarlo.
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Rizo es también el líder en bases por bolas recibidas con 65 y esto lo pone con grandes posibilidades de borrar el superar el récord de 76 boletos negociados de Esteban Ramírez en el 2011, con la diferencia que a Esteban le dieron 31 bases intencionales, mientras que las de Rizo son “a puro ojo”.
Igual que Medina, Esteban logró su marca fuera de León porque ese año jugó con Río San Juan y Carazo.

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