Keylor Navas en su más importante vuelo bajo los tres palos ante Grecia. LA PRENSA/AFP

Navas está agigantado

Discípulo de un legendario arquero de su país, Keylor Navas se agigantó el domingo al atajar probablemente el penal más importante de su carrera y ayudar a instalar a Costa Rica en los cuartos de final de la Copa del Mundo.

Discípulo de un legendario arquero de su país, Keylor Navas se agigantó el domingo al atajar probablemente el penal más importante de su carrera y ayudar a instalar a Costa Rica en los cuartos de final de la Copa del Mundo.

El portero costarricense, quien ya estaba en boca de todos por sus brillantes atajadas desde que comenzó el Mundial, le atajó un disparo complicado al griego Fanis Gekas en la tanda de penales y luego Michael Umaña marcó el suyo para garantizar el pase de su equipo a la fase de los ocho mejores, la primera vez que los “ticos” acceden a esta instancia.

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  • “Agradezco a todos mis compañeros. Esto no es de una sola persona, sino de un grupo que se ha sacrificado durante mucho tiempo para hacer historia; la hicimos para nuestro país y nos sentimos muy orgullosos”. Keylor Navas, arquero tico.

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  • 169
paradas y 39 goles para una efectividad del 80.1 por ciento fueron las cifras de Keylor Navas en la Liga Española, donde resultó el mejor arquero con el Levante.

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Costa Rica terminó imponiéndose 5-3 en los tiros desde los 11 pasos. El partido había terminado 1-1 en el tiempo reglamentario.

Los jugadores corrieron a abrazar al arquero después de la dramática victoria. Navas le respondió así a su maestro Gabelo Conejo, quien se lució en el Mundial de Italia 1990, el primero de Costa Rica y en el que pasó a octavos.

Conejo fue quien lo llevó casi de la mano al modesto Albacete de la segunda división española, club en el que él hizo historia en la década de 1990 con el llamado “Queso mecánico” que logró el ascenso.

Pero Keylor llegó decidido a escribir su propio camino, y pese al descenso del Albacete a la tercera categoría, se abrió paso hacia el Levante de la Liga BBVA, donde se convirtió en pieza fundamental.

Cuando su equipo más lo necesitó, mientras Grecia presionaba para ganar el pase a los cuartos de final, Navas respondió con sus reflejos felinos y la confianza que siempre ha inspirado.

Al llegar los penales, en Costa Rica los mensajes por las redes sociales apuntaban con plegarias a un “santo” peculiar: a “San Keylor Navas”. A ese nivel llega la confianza de los costarricenses.

“Uno trata siempre de ver la forma en que se para el rival para tirar, para tratar de adivinarlo y taparlo”, comenta Navas.

Y lo tapó. El tiro del griego Gekas no superó sus guantes y dejó todo preparado para que Michael Umaña anotara el histórico gol que pone a Costa Rica por primera vez en cuartos de final.

La pequeña Costa Rica, de solo 4.5 millones de habitantes, se hizo gigante en Brasil, y Navas se agigantó también para poner a su selección donde nunca antes había estado.

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