Juan Carlos Treminio Vega

Cartas al Director

La inversión y el ahorro

Ahora que algunas voces con liderazgo político hablan de juntarse, unirse, y desarrollar alianzas para superar la pobreza y salir del estancamiento en que se encuentra Nicaragua, es necesario reflexionar sobre tres puntos: ¿entre quienes se acercarán; de qué manera se acercarán; y con qué finalidad se acercarán?

Dijo doña Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la CEPAL, en el reciente encuentro de la OCDE, “Nuestro gran problema en Latinoamérica es la inversión y el ahorro”. Efectivamente, los nicaragüenses debemos reflexionar nuestro comportamiento frente al consumo. Como todo pobre activo, nosotros cuando tenemos un dinerito, corremos a gastarlo sin medida y consumirlo en babosadas, en tonterías, en bienes innecesarios, y son realmente innecesarios, pensémoslo bien. Si no tenemos lo que compramos no pasa nada. Lo que notamos en los hábitos de consumo es que nos queremos parecer a sociedades ricas y con historia de ahorro e inversión, pero sin hacer la práctica completa. Hay quienes compran juguetes en tiendas semiexclusivas para que un día después, los usuarios los dejen botados y en desuso. Recordemos que las acciones particulares de las unidades familiares, en suma, son las acciones y los resultados del país en su conjunto.

Nosotros en Nicaragua prestamos para comprar y pagar otras deudas. Y la experiencia económica en la historia humana dice que un agente económico presta para invertir no para consumir. Pero, los nicaragüenses hacemos eso, consumo, consumo y más consumo. Y por lo tanto no crecemos, solo gastamos. Si escucháramos las palabras de la señora Bárcenas de la CEPAL, nos ayudaría a cambiar de comportamiento. Quiero dar un ejemplo y sugerencia, por si las partes poderosas se juntan en el país y hablan sobre el desarrollo sostenible y el futuro de este afligido país.

Nuestro desafío básico e histórico ha sido que, constantemente decidimos producir permanentemente lo mismo y de la misma manera. Somos de un pensamiento monocomercial, y monoproductor. Debemos aventurarnos a producir más y mejor lo que el mercado demanda, y debemos de llenarnos de la versatilidad de poder hacer y producir nuevos procesos productivos y consecuentemente nuevos bienes y servicios para el mercado. Nosotros debemos buscar los destinos de mercado y no estos a nosotros.

Aun con el penoso y empobrecedor modelo agroexportador del que vivimos y renegamos, podemos cambiar lentamente y superar la pobreza si caminamos juntos en la siguiente línea de acción o estrategia de desarrollo sostenible: salgamos a investigar que está demandando el mercado internacional; investiguemos donde están los recursos materiales y financieros que sus propietarios no hallan en donde colocarlos o consumirlos, y convirtámonos en productores de esas demandas. El éxito de Nicaragua está indispensablemente en trabajar y producir más y mejor. No hay otra opción, ni milagrosa, ni temporal, la realidad apremia.

Cirilo Antonio Otero. Sociólogo e Investigador Social 

Carreras técnicas

Recientemente escuché la conversación entre dos personas; cada uno describía un estudio distinto enfocado en la problemática que encuentran las empresas en Nicaragua para encontrar personal técnico así como mando intermedio, siendo uno de los obstáculos la predilección de los bachilleres a optar por carreras universitarias y no así por las carreras técnicas. Mencionaban que tal elección responde a algo cultural ya que en economías desarrolladas esta percepción es distinta.

Tal conjetura es válida y muy natural; todos aspiramos a obtener el mayor grado posible en cualquier campo de la vida. La pregunta más bien sería, ¿qué está haciendo la empresa privada y el Gobierno, con conocimiento de esta dificultad, para cambiar la matriz de profesionales? para que exista un balance entre el profesional y el técnico, según la oportunidad de empleo y de inversiones.

Este problema no pasa solo por la decisión del estudiante, influenciado por el entorno. La repuesta a esta situación debe ser más integral y con objetivos específicos. La solución vendrá de quienes tienen la información y el conocimiento de esta necesidad y en este caso le corresponderá a la empresa privada como al Gobierno, ser quienes con inversión, promoción y acuerdos laborales hagan que estudiar una carrera técnica sea realmente atractivo.

En primera instancia se debería crear una comisión activa compuesta por empresa privada, universidades y Gobierno, con el propósito de realizar una valoración en general de la educación técnica pasando desde la oferta educativa actual hasta el potencial que existe en los diferentes sectores económicos. Sin olvidar realizar un inventario de las diferentes escuelas ya establecidas así como las diferentes ONG que se dedican a la labor social educativa; para crear un plan educativo con perfil técnico, focalizar en qué sectores se debería crear nuevas escuelas y a qué otras se podría apoyar para actualizarlas, así como algún incentivo para que las empresas se involucren más en esta tarea.

También es importante revisar los planes de estudio, sin obviar las universidades, muchas complementan el pensum con clases desenfocadas a la realidad y al perfil de la carrera, tanto así que en los últimos años se ha devaluado el tener un título universitario, y el egresado se ve inmediatamente obligado a realizar postgrado para poder especializarse. Las asignaturas desenfocadas deberían ser opcionales y teniendo como contraparte cursos de inglés o programas avanzados en sistemas computarizados, para proveer al estudiante de herramientas necesarias para afrontar la economía globalizada. Pero lamentablemente prima lo económico sobre la calidad, la comodidad por el esfuerzo y la falta de autocrítica.

Juan Carlos Treminio Vega

Sanación corporal y espiritual

Siempre estamos dispuestos a sacrificar horas de descanso y sano esparcimiento para dárselas al trabajo y lograr así una mejora importante en nuestros niveles de ingresos y/o ganancias personales con el fin de tener un mejor confort de vida. Ponemos nuestros mejores esfuerzos para alcanzar nuestras metas de crecimiento y desarrollo profesional hasta el punto de sacrificar horas de convivencia familiar con tal de no ver afectado el cumplimiento de nuestras metas y propósitos de superación personal. Pero… ¿me estoy preparando adecuadamente, haciendo también mis mejores esfuerzos, trabajando con la máxima dedicación para cuando llegue el momento de dejar este mundo y encontrarme cara a cara con el Dios de la Vida?

La vida es muy corta y no sabemos ni el día ni la hora y tampoco conocemos las circunstancias en que dejaremos este mundo; lo único cierto es que tendremos que dejarlo inexorablemente.

Cuando nuestra vida se acabe quedarán aquí, en la tierra, todos los motivos de nuestros afanes temporales: trabajo, casa, títulos de propiedad y académicos, carros, joyas, prestigio, fama, etc., y solo nos llevaremos el amor y la amistad que cultivamos en vida con Dios y el prójimo.

¿Cómo estoy llevando y cultivando mi relación personal con Dios y mi prójimo?

Afortunadamente tengo todavía tiempo de invertir más tiempo en iniciar, mejorar y profundizar en dichas relaciones… pero tengamos siempre presente que el bien más escaso, que no es ni el dinero, ni el agua, ni el petróleo, ni el oro, ni la plata, sino el tiempo, se nos puede agotar en cualquier instante. Por lo tanto sepamos aprovecharlo de la mejor manera posible actuando con sabiduría e invirtiéndolo en conseguir los bienes que no se acaban. Solo tenemos una oportunidad, no la desaprovechemos.

Bendiciones y mucha felicidad.

Luis Antonio Sequeira Zavala

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