Lucía Leal/Efe
El presidente de EE. UU., Barack Obama, pedirá hoy al Congreso que le permita acelerar la deportación de los niños centroamericanos que llegan a la frontera, al dar mayor flexibilidad a su Gobierno para repatriarlos y destinar otros 2,000 millones de dólares a la crisis, informó una fuente oficial.
Actualmente, los niños centroamericanos interceptados al llegar al país son reubicados en instituciones federales o con parientes dentro del país a la espera de que su caso avance a través del sistema de justicia migratoria estadounidense, un proceso lento, pero que al final conduce a la deportación en la mayoría de los casos.
La Casa Blanca también pedirá al Congreso más flexibilidad para “aumentar las penas” contra los “coyotes” que “trafican con migrantes vulnerables, como los niños”, según una fuente.
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Sobrepasado por el flujo de niños inmigrantes que llegan solos a la frontera estadounidense a un ritmo de noventa por día, el Gobierno de Obama ha decidido imprimir rapidez a un proceso que generalmente lleva a la deportación, pero pasa antes por largos meses de detención de los menores en centros desbordados.
“El lunes (hoy), la Casa Blanca enviará una carta que informa al Congreso de que pediremos más recursos y flexibilidad para lidiar con el aumento significativo en detenciones de niños e individuos de Centroamérica que cruzan a EE. UU. por la frontera suroeste”, dijo a Efe un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.
El mandatario pedirá en primer lugar al Congreso que revise las normas actuales para dar más autoridad al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, con el fin de acelerar la deportación de los niños procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.
La ley estadounidense prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes inmediatamente después de su llegada al país si su nación de origen no comparte una frontera con EE. UU., como ocurre con los menores centroamericanos.
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