Puede parecer una reunión rutinaria en San Pedro Sula, típica de las cientos celebradas diariamente entre funcionarios del gobierno. Pero el 27 de junio, los representantes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la Unión Europea (UE) se reunirán en San Pedro Sula, la ciudad industrial de Honduras, para hablar sobre cómo convertir un logro histórico en beneficios económicos para la población de América Central y Europa.
Su misión: hacer un balance de los doce meses desde la puesta en marcha del pionero Acuerdo de Asociación, que ha acercado más a nuestras dos regiones. América Central y Europa tienen juntas una riqueza de talento humano, espíritu creativo y empresarial, así como una impresionante base de empresas y consumidores que buscan aprovechar ese potencial. Este es un acuerdo histórico que significa para ambas regiones mucho más que una simple reunión en la agenda.
La UE tiene un compromiso permanente con América Central, que se remonta a nuestro apoyo al proceso de paz en la década de 1980. El Acuerdo de Asociación representa una mejora importante en nuestras relaciones. Es una fórmula que combina tres componentes: diálogo político, cooperación y comercio, para impulsar la economía, la democracia y la estabilidad política en América Central.
Desde el punto de vista político, hemos firmado un conjunto de principios comunes, incluyendo un gobierno democrático, los derechos humanos, el Estado de Derecho, el desarrollo sostenible y la integración regional. Nuestro objetivo es cooperar a nivel internacional y en áreas en las que estamos de acuerdo.
El componente de cooperación nos proporciona una plataforma como socios. La inseguridad, por ejemplo, es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta Centroamérica. El tráfico de drogas destruye vidas y los delitos con armas traen temor a las calles. Tales crímenes desgarran la propia estructura de la sociedad. Pero una región no puede hacer frente a estos desafíos globales en solitario; por eso la UE estará a su lado.
La parte central del acuerdo trata sobre comercio. Esta realza el atractivo de América Central como un mercado regional cada vez mayor en la economía mundial, ayudando a eliminar las barreras a las importaciones innecesarias que aumentan los costos para las empresas y los consumidores, y así ayudar a que la región sea más competitiva.
Durante casi un año, el acuerdo ha traído beneficios visibles a los consumidores en América Central y la UE. Las nuevas reglas están impulsando las ventas de azúcar, plátano, vinos y licores. La eliminación de aranceles ha permitido que el comercio crezca, sobre todo el de productos industriales y pesqueros. Al mismo tiempo, hemos tenido mucho cuidado en proteger los productos agrícolas sensibles en ambas regiones.
En cuanto a la expansión a nuevas áreas comerciales, la UE y Centroamérica han acordado la apertura de sus servicios y mercados de contratación pública para ofrecer nuevas oportunidades a las empresas de ambas partes y reducir los costos de empresas y consumidores en áreas como los servicios financieros, las telecomunicaciones y el transporte. Una mayor competencia hará que las empresas sean más competitivas. Los precios bajarán y mejorará la calidad.
El acuerdo incluye también normas sobre las barreras al comercio, política de competencia, derechos de propiedad intelectual y la transparencia en la redacción de regulaciones. Estos son los que crean un entorno más estable, previsible y transparente para los negocios.
Se espera que el acuerdo incremente la producción de América Central en un 2-3 por ciento. Sin embargo, sus cláusulas sobre los principios democráticos, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la integración regional beneficiarán mucho más a nuestras sociedades. Y los gobiernos, las empresas, las organizaciones no gubernamentales, el sector académico y la sociedad civil deben estar involucrados para asegurar que estos compromisos se cumplan. Para hacer que el acuerdo funcione necesitamos asegurar que las leyes y los reglamentos acordados estén en vigor a tiempo. Lo que estamos haciendo es crear una plataforma para favorecer más negocios entre la UE y América Central. La puesta en práctica ha comenzado bien. Ahora mismo hay ahí afuera muchas oportunidades nuevas, que han de ser aprovechadas y utilizadas de manera que beneficien a los empresarios y a las sociedades por igual. El autor es comisario de Comercio de la Unión Europea
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