Elízabeth Romero
Taxistas y cocheros aparecen en una red de explotación sexual comercial de niños y adolescente, que se registra en Granada, revela un estudio presentado por el Instituto de Estudios y Políticas Públicas (Ieepp).
El parque central, la calzada y el malecón, son señalados como principales centros de concentración para los explotadores sexuales.
La investigación fue realizada en Granada, Somotillo y Waspam, donde según el Ieepp son tres escenarios que reflejan un mismo rostro: «la explotación sexual comercial infantil».
En los tres casos el estudio encontró similitudes de permisibilidad, tolerancia, encubrimiento y culpabilización a mujeres.
En el caso de Chinandega y Somotillo aunque se estima ha disminuido delito de explotación sexual, las autoridades reconocen que el 60 por ciento de la trata de personas ocurrida en el país re registra en Chinandega, dice Marvis Jirón.
En esta zona del país los tratantes captan a los jóvenes al ofrecer trabajos bien remunerados, sin requerir estudios.
En Waspam prevalece el talamana, donde se resarce el daño a la víctima con la entrega de bienes, en las comunidades río Coco arriba y abajo las niñas son vistas como una forma de obtener ingresos.
«La venta de niños es un problema bien grave», indicó Cecilia Fanjul, quien mencionó la explotación en minas artesanales por ejemplo, y la venta de menores a narcos.