Lucydalia Baca Castellón
Durante el primer Foro Nacional de la chía, celebrado en julio del año pasado, especialistas internacionales advirtieron que el “boom” del producto tarde o temprano terminaría. Entre los doscientos productores y comercializadores que asistían al evento ninguno imaginó que era cuestión de meses para que el vaticinio se cumpliera. Tal era el entusiasmo que algunos campesinos sustituyeron sus parcelas de frijol y hortalizas por ese grano, que valía oro.
Lo que los productores nicaragüenses tampoco se imaginaron es que ese mismo fervor también había contagiado a sus pares en otras partes del mundo. Tanto así que se generó una sobreoferta en el mercado internacional desplomando hasta hoy los precios, mandando al traste las esperanzas de masificar en Nicaragua el cultivo que prometía considerables ganancias.
De 18,000 córdobas por quintal que alcanzó en los últimos meses del 2013, pasó a entre 2,500 y 3,000 córdobas. Valor que mantiene hasta la fecha y que está empujando a los productores a abandonar el cultivo.
De los 180 pequeños productores asociados a la Unión de Cooperativas de Servicios Múltiples del Norte de Nicaragua (Ucosemun), que el año pasado se involucraron en la siembra, solo cuarenta tienen previsto mantenerse dentro de la actividad.
Sin embargo, de las 200 manzanas que el año pasado dedicaron al cultivo de chía en comunidades de Estelí, Nueva Segovia y Jinotega, este año tienen previsto sembrar solo cuarenta manzanas.
Al vender los más de 2,000 quintales que produjeron el año pasado los socios de Ucosemun, lograron un precio máximo de 7,000 córdobas por quintal.
Según la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) antes del 2010 se producían en el país unos 5,000 quintales de chía de forma casi silvestre.
En el 2013 se estima que las áreas de siembra alcanzaron las 18,000 manzanas y se proyectó una producción de unos 180,000 quintales.
A pesar de la caída del precio y la merma de la demanda en el mercado internacional por la sobreoferta, APEN estima que este año se podrían sembrar unos 12,000 manzanas de chía y producir unos 120,000 quintales que suplirían la demanda de los clientes actuales.
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“Por eso algunos optaron por guardar la cosecha para esperar que subiera el precio, pero como se mantiene bajo la van a usar como semilla para salir de ella. El ciclo de siembra comienza en agosto y tiene un ciclo de vida de 150 días”, indica Dani Moncada, técnico del proyecto Progresa que impulsó el cultivo en dicha cooperativa.
COMPRARON CARO Y AHORA LO GUARDAN
Ante las afectaciones que provocó la caída del precio algunas empresas también optaron por guardar parte de la cosecha pasada esperando mejor precios.
“En la compra venta tuvimos un problema grave al inicio de la cosecha compramos muy caro con respecto al precio que mantiene el mercado hoy. Por eso tenemos almacenadas unas 200 toneladas (4,400 quintales) esperando mejores precios”, manifiesta Reynaldo Soza, gerente de diversificación de Exportadora Atlantic.
Para Moncada, la intervención de los intermediarios que especularon mucho con el producto también influyó mucho en la caída del precio. No obstante considera que a pesar de la drástica reducción, el cultivo sigue siendo rentable.
El costo de producción oscila entre 400 y 550 dólares por manzana (ente 10,370 y 14,262 córdobas). Teniendo en cuenta que el rendimiento promedio es de diez quintales por manzana, eso asegura la rentabilidad.
Al vender los diez quintales que en promedio produce cada manzana, con el precio actual de entre 2,500 y 3,000 córdobas por quintal generan entre 25,000 y 30,000 córdobas (entre 1,000 y 1,150 dólares), monto que garantiza la rentabilidad del cultivo, explica Moncada.
“Pero los productores están temerosos de una nueva caída en el precio y prefieren regresar a sus cultivos tradicionales que son el frijol y las hortalizas o probar con el ejote francés que está teniendo mucha demanda”, asegura.
Para la directora de mercados y relaciones internacionales de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Sonia Somarriba, la caída del precio fue provocada por el incremento de la cosecha proveedores mundiales del grano como Argentina, México, Australia, Paraguay y Bolivia.
Somarriba reconoce que solo los que cosecharon y vendieron a inicios de este año y los que tenían firmados contratos con los exportadores lograron buenos precios. “La lección aprendida de este ejercicio debe ser producir después de suscribir contratos”, aconseja.
Además recomienda seguir haciendo esfuerzos por darle valor agregado a los productos porque si la chía se vendiera procesada como aceite o como complemento alimenticio otra sería la historia.
APEN confía en que a pesar de la reducción de la demanda internacional, los clientes que el país ya tiene se mantengan y que en el futuro se identifiquen nuevos compradores que absorban la producción local del producto que es demandado por la industria farmacéutica y alimenticia su alto contenido de ácido graso omega-3, antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra.
Soza comparte el optimismo y es por ello que Atlantic mantendrá su programa de compra-venta del grano y no descarta en el futuro otorgar financiamiento y asistencia técnica para promover el cultivo de la chía. Estima que a pesar de no cumplirse las ambiciosas metas de crecimiento del cultivo, la rentabilidad que genera el cultivo estimula a algunos productores a mantener la siembra.
Además, considera que este año el costo de producción bajará ya que el año pasado la demanda fue tan fuerte que el precio de la semilla se incrementó considerablemente.
Para Soza esta fluctuación de precios son “riesgos normales” en este tipo de negocio, pero lamenta que muchos compradores internacionales vean a Nicaragua como un lugar donde pueden venir a comprar a precios bajísimos sin tomar en cuenta la calidad del producto que se ofrece.
De momento continúan buscando clientes en China, Europa, Estados Unidos y entre los vecinos de Centroamérica para colocar sus inventarios y garantizar compradores para la próxima cosecha que sale a finales de este año e inicios del próximo.
A pesar de múltiples esfuerzos fue imposible conocer las metas para este ciclo de la Comisión de la chía de APEN, ya que no fue posible obtener respuesta de su presidente, Ramsés Ortega.
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