Lucía Vargas C.
“ Honestamente no ha habido avance con los niños (que andan en las calles), porque como comerciantes hemos visto que siguen deambulando en el mercado y nos preguntamos como líderes a qué institución le corresponde sacarlos de esta situación”, dijo con preocupación la presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Granada, Margarita Jarquín.
La presencia de niños inhalantes de pegamento en los parques, plazas, mercado y calle La Calzada, se ha convertido en una realidad que nadie ha logrado detener en Granada. Cada vez son más.
En grupos de tres o cuatro caminan por los callejones del mercado los inhalantes de pegamento, en busca de comida, pero también mantienen en zozobra a los vendedores, que se quejan de que les roban chinelas, zapatos, ropa y hasta víveres crudos para venderlos o cambiarlos por la pega. Las aceras de los hoteles son sus espacios para pedir a los turistas. Merodean los comedores del parque, mientras los meseros y vigilantes los expulsan a veces con violencia.
Juan José dice que comenzó a fumar y a usar pegamento desde los 10 años, ahora tiene 12. Dice ser parte de una familia de cinco hermanos. Comentó que su madre es doméstica y que su padre nunca se responsabilizó de ellos. “Mi mama se juntó con otro hombre y nos fuimos los más pequeños a vivir con mi abuela en El Pantanal”, dijo.
Explicó que no estudia y se la rebusca en el mercado y le dan unas monedas. Además dice que algunos vendedores le regalan comida de vez en cuando. Explica que por lo general duerme en la calle La Calzada, donde anda junto a otros niños de su edad.
No obstante lamentó que para los niños inhalantes no hay un centro, en Granada, donde puedan rehabilitarse.
“No tenemos ningún centro de rehabilitación, ni el Gobierno, ni nosotros para poder atenderlos. Estamos coordinando, los organismos afines para articularnos con el Centro Jesús Amigo, y ver la posibilidad de que ahí puedan alojarse. Pero hay que ver qué dicen las autoridades correspondientes”, dijo Sequeira. Explicó que no se conocen cifras de niños en riesgo porque constantemente emigran.
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¿Querés salir de esta situación?, se le preguntó. “Sí”, dijo, mientras escondía su pega debajo de su holgada y vieja camiseta.
ALGUNOS OPERATIVOS
La secretaría de la Policía de Granada, a cargo del subcomisionado Juan Cerda, informó que se han realizado operativos en el mercado local, en los últimos tres meses, con el objetivo de “atacar” los expendios de pegamento ante el incremento de niños inhalantes.
Refirió que se han ejecutado dos planes (para buscar a los vende pega) en donde se retuvo a más de 20 personas, a quienes se les ha señalado de vender pega a los niños, pero luego de las investigaciones preliminares se les liberó, pero siguen bajo el ojo policial.
Hace una semana se ejecutó el segundo plan, en el mercado y el barrio La Sabaneta. Fueron retenidas dos personas, a las que se les incautó pegamento y se les investiga para determinar si venden pega a los niños.
Las autoridades policiales han realizado operativos en las calles para desarticular a personas que incluso hacían trabajar a niños que luego eran abusados sexualmente y dormían en las aceras.
Margarita Jarquín comentó que la Policía ha entrevistado a algunos zapateros, pero no ha logrado conocer quién es responsable de la venta de pega a los menores.
“Hay niños del barrio El Pantanal, La Sabaneta y del famoso barrio Maldito, es muy doloroso ver cómo el futuro del país se está perdiendo”, sostuvo don Rafael Catón, comerciante y miembro de la directiva del mercado.
ÚNICA ORGANIZACIÓN
Fabiola Rodezno, directora del centro social Casa Hogar Amanecer, de la Iglesia católica, en Granada, dijo durante el Foro de Lucha contra el Trabajo Infantil, que mantienen dos programas de ayuda a los niños en riesgo.
Uno de ellos es Jesús Amigo, un centro que funciona en la calle El Caimito, donde realizan labor ambulatoria con niños inhalantes de pega de 7 a 18 años.
Dijo que conocen un poco de la historia de cada pequeño, ganan su confianza y hacen conciencia de su problema. Rodezno confió que se les brinda seguimiento escolar, porque algunos son analfabetos y otros han dejado la escuela.
Los chavalos reciben clase de manualidades y se les involucra en actividades recreativas. Agregó que se les ofrece desayuno y almuerzo y pueden bañarse, pero en la tarde nuevamente van a la calle.
“Aquí se les acompaña para ser atendidos en el sistema de salud porque como andan sucios muchas veces no son atendidos en el hospital y centros de salud, por eso algún personal nuestro los acompaña”, explicó Rodezno.
Comentó que este programa es el único con ese perfil en Granada y se quieren convertir en un filtro para que cambie la vida de los niños. Aseguró que es un trabajo largo y a veces frustrante porque deben lidiar con muchas situaciones en contra.
40 menores, aproximadamente, entre 5 y 16 años son dependientes de la pega y otras drogas, que los mantienen perdidos y en riesgo. Hay unos chavalos que aunque no huelen pega se dedican a pedir dinero cerca de los lugares con más afluencia de turistas.
No obstante lamentó que para los niños inhalantes no hay un centro, en Granada, donde puedan rehabilitarse. “No tenemos ningún centro de rehabilitación, ni el Gobierno, ni nosotros para poder atenderlos. Estamos coordinando, los organismos afines para articularnos con el Centro Jesús Amigo, y ver la posibilidad de que ahí puedan alojarse. Pero hay que ver qué dicen las autoridades correspondientes”, dijo Sequeira. Explicó que no se conocen cifras de niños en riesgo porque constantemente emigran.
Margarita Jarquín, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado.
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