El Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) lanzó oficialmente la candidatura de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a la reelección en los comicios del 5 de octubre próximo.
El lanzamiento de la candidatura se hizo por aclamación de unos ochocientos delegados, con la presencia del padrino político de Rousseff, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), y de la propia mandataria.
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En momentos en que Rousseff perdía popularidad, aliados del PT e incluso voces dentro del propio partido.
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“Es hora de seguir adelante, es hora de hacer más cambios, mis queridos compañeros”, dijo Rousseff tras ser proclamada.
En defensa de la Copa
En medio de la Copa del Mundo, el acto se convirtió en una defensa de la organización del máximo torneo del futbol internacional y de una agenda de cambios para el próximo mandato presidencial, en clara respuesta a las protestas callejeras que irrumpieron en Brasil el año pasado contra los elevados gastos públicos para el Mundial, que muchos brasileños pretendían que se destinaran a mejores servicios públicos, y también contra la corrupción y por cambios en el sistema político.
“Tenemos Copa, pero no tendremos segunda vuelta”, “Un, dos, tres, Dilma otra vez”, gritaban los delegados, en defensa de una victoria en primera vuelta electoral.
Muchos afiliados y periodistas, quienes se quedaron fuera cuando se llenó el local de un hotel de la capital donde tiene lugar la convención, empujaron puertas y barreras creadas para impedir el acceso.
Su principal rival hasta el momento es el senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves, quien cuenta con un 21 por ciento de la intención de voto, y oficializado por su partido hace una semana.
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