Bélgica tiene al alcance de la mano su pase para los octavos de final del Mundial si gana el domingo en Río a la Rusia de Fabio Capello, que intentará recuperar el terreno perdido tras su corto empate 1-1 ante Corea del Sur en su debut en el torneo.
“Jugaremos para ganar”, advirtió el seleccionador belga Marc Wilmots, indicando que la palabra derrota no forma parte de su vocabulario. Bélgica lleva nueve victorias y dos empates en sus últimos 11 partidos oficiales.
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Bélgica, llamada como la revelación desde antes que iniciara el Mundial, tiene la meta de mejorar después del susto que les dio Argelia, pero al final remontaron.
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“No vamos a cambiar de filosofía: jugaremos adelante intentando no dejar espacios a los rusos, porque les encantan los contraataques”, declaró el entrenador belga con mucha seguridad.
Los Diablos Rojos esperan enfrentarse a unos rusos menos cautos que los argelinos, a los que ganaron (2-1) sufriendo el martes en Belo Horizonte, para seguir siendo los favoritos del grupo.
KOMPANY DUDA
“No sé si Rusia va a levantar un muro como Argelia. Con un táctico como un Fabio Capello, es muy posible. Ya veremos. Si es el caso, nos tocará adaptarnos”, dice el delantero Romelu Lukaku.
Marc Wilmots, quien no se fía de un equipo compuesto por jugadores con experiencia, acostumbrados a las grandes competiciones europeas, debería hacer algunas modificaciones dando entrada a Marouane Fellaini y Steven Defour en el once inicial.
“El punto débil de los rusos es el físico. Solo tiene dos jugadores que superan 1.85 metros”, dice el defensa belga del Zenit de San Petersburgo, Nicolas Lombaerts.
“La potencia de Marouane, de Steven y de Axel (Wistel) en el centro del campo debería crearles problemas”, considera.

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