Madrid/AP/EFE/AFP
La comunidad internacional felicitó al nuevo rey y le expresó sus deseos de estrecha colaboración. Además, rindió homenaje a la labor del rey Juan Carlos, en sus 39 años como jefe de Estado.
Felipe VI y España enfrentan una multitud de problemas. El país está saliendo de una doble recesión, con una tasa de desempleo del 26 por ciento, los escándalos han manchado a la familia real, la corrupción y el creciente alejamiento respecto a los políticos y sus instituciones. [/doap_box]
El nuevo rey de España, Felipe VI, trató de levantar los ánimos de sus compatriotas, asediados por penurias económicas, en su discurso de juramentación. “Somos una gran Nación, creamos y confiemos en ella”, manifestó Felipe, de 46 años.
Felipe expresó su “cercanía y solidaridad” con los que han sufrido los embates de la crisis económica y exhortó a los españoles a evitar la resignación y dar rienda suelta a sus ambiciones. Dijo que la creación de empleos era “una prioridad para la sociedad y para el Estado”.
MONARQUÍA RENOVADA
Buscó trazar una demarcatoria con el pasado reciente al prometer “una monarquía renovada para un tiempo nuevo”. Dejó bien en claro que su intención es restaurar la confianza pública en la monarquía. “Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren —y la ejemplaridad presida— nuestra vida pública”, dijo a los legisladores, que corearon “¡Viva el rey!”.
“La Monarquía Parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España”, proclamó Felipe VI, quien goza de apoyo popular, y destacó como valores “la independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas”, para contribuir a la estabilidad política.
UNIDAD ESPAÑOLA
Felipe manifestó que tenemos “fe en la unidad de España, de la que la Corona es símbolo”, en referencia al desafío de Cataluña, determinada a celebrar referendo de independencia en noviembre calificado de “ilegal” por Madrid.
Dejó claro que es consciente de su deber constitucional supeditado al Parlamento y se comprometió con los parlamentarios a encontrar en él “a un jefe de Estado leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir, a aconsejar; y también a defender siempre los intereses generales”.
También “deseamos una España en la que todos los ciudadanos recuperen la confianza en sus instituciones”, afirmó, prometiendo una monarquía “íntegra y transparente” tras los escándalos que golpearon a la familia real y hundieron la popularidad de Juan Carlos.
ACERCAMIENTO
Felipe VI llamó en su discurso a impulsar “con generosidad” el “inmenso valor” de los vínculos que unen a España con América Latina. “Con los países iberoamericanos nos unen la historia y lazos muy intensos de afecto y hermandad” y “en las últimas décadas, también nos unen intereses económicos crecientes y visiones cada vez más cercanas sobre lo global”.
Finalizó con un “muchas gracias” en catalán, vasco y gallego, las regiones donde los movimientos independentistas son más fuertes.
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