Semiótica: Negro y blanco

La elegancia por excelencia tiene nombre y apellido, blanco y negro. Y es que estos dos tonos son hoy en día el sinónimo perfecto de sofisticación, sobriedad y estilo. Podríamos decir que esta concepción de belleza nos la heredó la revolucionaria de la moda Cocó Chanel, quien merece laureles por la incorporación del negro al vestir casual y de noche, lejos de ser un símbolo solamente de luto o servicio y transformarlo en las primeras décadas del siglo pasado en el símbolo de exquisita percepción, en lo cual lo tenemos ahora.

La elegancia por excelencia tiene nombre y apellido, blanco y negro. Y es que estos dos tonos son hoy en día el sinónimo perfecto de sofisticación, sobriedad y estilo. Podríamos decir que esta concepción de belleza nos la heredó la revolucionaria de la moda Cocó Chanel, quien merece laureles por la incorporación del negro al vestir casual y de noche, lejos de ser un símbolo solamente de luto o servicio y transformarlo en las primeras décadas del siglo pasado en el símbolo de exquisita percepción, en lo cual lo tenemos ahora.

Y es que este binomio cromático es en definitiva el Ying y el Yang de la colorimetría, su combinación entre sí es perfecta y absoluta, ya que son completamente opuestos, juntos armonizan en un contraste maravilloso, que es la apuesta segura y siempre correcta al momento de vestir.

Mucho se dice de sus propiedades semióticas, pero si los derivamos y fragmentamos en conceptos populares vamos a encontrarnos con que el negro es elegante, sobrio y hace lucir más delgadas a las personas porque físicamente acorta, oculta y estiliza; pero también debe de tomarse en cuenta que también es un color que aleja, que pone una pared y denota frialdad, imposición, seriedad, misterio y desconfianza. Por lo que debe de considerarlo para cuando necesite convencer o invitar a otra persona.

Por su parte el blanco siempre se ha asociado a la pureza (por algo las novias van de blanco), paz, armonía, limpieza y confianza. Se asocia a aquellas personas metódicas, correctas y perfeccionistas. Pero al mismo tiempo al ser tan permisivo, sugiere una visual precavida, poco abierta a las emociones, riesgos e innovaciones. Físicamente acerca, maximiza, ilumina y resalta, por lo que probablemente le haga ver más grande, así es que aléjelo de esas partes que quiere esconder.

Esto último, me lleva a concluir, que he acá donde está la aventura y uno de los principios básicos en composición visual, sea un experto de su cuerpo y acerque y aleje el ojo de esas partes de su cuerpo que tiene en disputa o en alegoría de quien lo ve.

Sigamos la conversación en las redes @CarlosReneCruz

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