Una defensiva de piedra, que persigue, choca, derriba y muerde a sus oponentes, ha sido la clave táctica de Grecia desde poco antes de que conquistara la Eurocopa en 2004.
Hace una década, esa selección recibió apenas cuatro goles en aquella Euro, y los jugadores que se han sucedido en el plantel aceptaron apenas cuatro dianas en la eliminatoria para asegurarse su lugar en la Copa del Mundo de 2014.
Grecia ha permanecido fiel a su reputación de trabajo duro y disciplina férrea en la zaga.
Pero el muro se resquebrajó cuando los griegos llegaron a Brasil.
La preciada defensa griega fue horadada una y otra vez en una derrota por 3-0 ante Colombia, cuyo despliegue de velocidad y estilo dejó varias veces a los helénicos parados como estatuas de la Acrópolis.
Grecia enfrenta hoy a Japón en Natal, en un partido que podría dejar a alguno de los dos equipos fuera de la contienda. Japón cayó 2-1 ante Costa de Marfil en su primer compromiso, lo que significa que ni griegos ni nipones pueden darse el lujo de sufrir otra derrota si quieren avanzar por el Grupo C.
Japón avanzó a los octavos de final hace cuatro años, pero cayó ante Paraguay en penales. Grecia ha sucumbido en la fase de grupos durante sus dos presentaciones previas en el Mundial.
Para Grecia, la necesidad de reconstruir su zaga será más importante en una Copa del Mundo donde ha lucido el ataque y donde han abundado los goles, con 44 en los primeros 14 encuentros.
Colombia anotó a los cinco minutos, lo que sacó a Grecia de su zona de confort desde el comienzo. El ataque por los flancos hizo daño a los europeos, cuya frustración se reflejó en las dos tarjetas amarillas que recibieron en el segundo tiempo.
“Sé lo que todos esperaban de Grecia, que pondríamos a 11 jugadores atrás, defenderíamos, defenderíamos y defenderíamos. Contra Colombia, salimos a ganar, y esa filosofía no cambiará. Esperamos que nos dé un mejor resultado, porque estamos obligados a ganarle a Japón”, dije Georgios Samaras.
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