Leonor Álvarez
Ahora que Colombia no vive un proceso electoral se espera que el presidente reelecto Juan Manuel Santos apacigüe su discurso de rechazo a la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la cual le reconoció a Nicaragua más de noventa mil kilómetros cuadrados de mar territorial en el Caribe.
En 2013, Nicaragua también demandó a Colombia por incumplir la sentencia y por amenazar con el uso de la fuerza.
Por dichas demandas Colombia ha calificado a Nicaragua de ser un país expansionista y estas siguen pendientes. El contencioso en La Haya se inició con la demanda interpuesta por el gobierno nicaragüense en diciembre de 2001.
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El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, diputado sandinista Jacinto Suárez, dijo que la reelección de Santos “es buena para la paz de Colombia y de América Latina”, porque “significa una mejor oportunidad” de seguir encaminando una serie de acuerdos que se habían logrado hasta ahora en el proceso de paz, lo cual otro mandatario tal vez no lo iba a retomar.
Por otra parte Suárez considera que “el otro candidato (Óscar Iván Zuluaga) hablaba de condicionar ciertas cosas de la paz y los hubiera llevado a un atraso en el proceso (de paz) o se habría vuelto más complicado”.
Por su parte el diputado opositor Víctor Hugo Tinoco dijo que desde el punto de vista de encontrar un entendimiento entre Nicaragua y Colombia, “es mejor Santos que Zuluaga”, sin embargo, opina que el discurso seguirá siendo de no reconocer el fallo de la CIJ.
Aún así, Tinoco también es de los que creen que el proceso electoral colombiano incidió en el discurso confrontativo contra el fallo de la CIJ.
Igual piensa el jurista Mauricio Herdocia, quien manifestó que gran parte de la posición colombiana ha respondido a la agenda electoral doméstica y a los intereses que él ha creído ver en el electorado. Sin embargo, Herdocia, al igual que Tinoco, cree que “las aguas van a amainar” ahora que ya pasó el proceso de campaña electoral.
El exdiputado y excanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa, también espera que se le “baje el gas o la calentura” al debate del fallo de la CIJ en Colombia y que el presidente Santo asuma una posición más razonable.
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