Si hiciéramos un esfuerzo en conjunto realmente efectivo, no estarían viniendo los niños en las cantidades que están viniendo”. Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras en un desayuno en Washington. LA PRENSA/EFE/ZACARÍAS GARCÍA

Crisis con niños migrantes

El drama de la inmigración de miles de hondureños que todos los años abandonan su país, en su mayoría a Estados Unidos, se ha agudizado en los últimos años por los miles de niños que están viajando solos en busca de familiares, trabajo y huyendo de la violencia, que en promedio deja 15 muertos diarios según registros de la Secretaría de Seguridad.

TEGUCIGALPA/ACAN-EFE

El drama de la inmigración de miles de hondureños que todos los años abandonan su país, en su mayoría a Estados Unidos, se ha agudizado en los últimos años por los miles de niños que están viajando solos en busca de familiares, trabajo y huyendo de la violencia, que en promedio deja 15 muertos diarios según registros de la Secretaría de Seguridad.

Algunos de los niños emulan a sus padres, quienes se fueron primero en busca de trabajo a EE. UU., donde según fuentes oficiales viven más de un millón de hondureños, entre residentes legales e indocumentados.

Una madre soltera, quien trabaja en una tienda de ropa en un centro comercial de Tegucigalpa, relató que su hijo menor de 18 años se fue no en busca de un familiar, sino de trabajo para ayudarle a ella, pero que ahora está angustiada porque no sabe nada de él.

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5,000hondureños, entre ellos menores de edad, han sido deportados vía aérea de EE. UU. en lo que va de 2014. Esta cifra es similar a los que han sido deportados vía terrestre, desde México.

3,000 millones de dólares envían anualmente los inmigrantes hondureños, el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras.

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Lo último que supo de su hijo fue que estaba “cerca de Sonora” (norte de México), “donde lo dejó un pollero (traficante de personas) que le prometió dejarlo en la frontera con Estados Unidos, pero le mintió”. La mujer, quien omitió su nombre y el de su hijo, expresó que le angustia no saber si su hijo “está vivo o muerto”, porque después de que publicó un mensaje en las redes sociales “aparecieron dos polleros” comunicándose con ella para pedirle 3,500 dólares y diciéndole que “está vivo en la frontera”.

Los “polleros” han dejado de llamarle, relató la angustiada madre, desde que les dijo que “tenía el dinero”, pero que si no le ponían a su hijo “al teléfono para escucharlo y confirmar que está vivo, no hay trato”. La madre ha solicitado ayuda en la Cancillería en Tegucigalpa, donde han comenzado a hacer gestiones a través de consulados de Honduras en México y Estados Unidos para ver si es posible localizar al menor.

El tema de niños centroamericanos inmigrantes que están llegando en cantidades masivas a EE. UU. provocó la reacción del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien el viernes dijo en Washington que “son desplazados de guerra”.

El gobierno de Honduras también considera que existe la posibilidad de que EE. UU. deporte a algunos de estos niños y advirtió de que tiene “serias dudas” de que respete las normas establecidas en tratados internacionales.

El embajador de Honduras en Washington, Jorge Milla Reyes, afirmó a los periodistas que distintas autoridades de EE. UU. les han comunicado que “se va a continuar con el proceso de deportación” de inmigrantes indocumentados, aunque sin mencionar “específicamente a los niños”.

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