Román “Chocolatito” González se mira en el espejo y practica diferentes golpes. El reposo le martiriza. Es mediodía y el dos veces campeón del mundo tiene la misma rutina de entrenamiento, solo que Arnulfo Obando no ha llegado, en el papel posee otro apoderado, Silvio Conrado quedó en su historia, ya no tendrá más pelea de preparación por miedo a un corte, y está enfocado en el combate contra Akira Yaegashi, pactada para el 5 o 6 de septiembre, según le indicaron desde Japón.
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Tras la ruptura de la relación con Prodesa y los que ahora fueron sus apoderados, González indicó que agradecía por todo el apoyo que le habían dado durante todo el tiempo juntos. “Les deseo lo mejor y ojalá que su empresa siga creciendo en nombre de Dios”.
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Luego de ser como una sombra gris moviéndose detrás de González, Carlos Blandón se convirtió en el heredero del trono y emergió como apoderado de Román. “Carlos es quien trabajará de hoy en adelante como mi apoderado, él estará al frente de mí, la verdad es que no es gran conocedor de boxeo, pero para eso tengo a Teiken, él es como mi consejero y en Japón confían mucho en Carlos”, aseguró Román. “Teiken Promotion está contenta y eso es lo que importa”.
Ahora el máximo representante del país en el boxeo, está enfocado plenamente en traer su tercera corona al país. No hay parpadeo que le incite a desviarse, su ambición de título no tiene límites.
“Desde Japón por medio de Carlos Blandón ya me dijeron que la pelea del título mundial del CMB, ante Yaegashi será el 5 o 6, en unos días me confirman, y me iré en agosto”, comentó.
“El Chocolatito” no tiene prisa. Su instinto de madurez le hace ser pasivo, no se desespera ni toma decisiones precipitadas. “Ya hablé con Arnulfo y seguirá siendo mi entrenador. Yo sé que también trabaja para Conrado, pero quedamos en continuar juntos, todos tenemos derecho a otra oportunidad”, expresó el boxeador, por los problemas acarreados por falta de comunicación.
Como el jugador al juego, el cazador furtivo a la caza, el apostador al casino, Román González inició el día de entrenamiento como cualquier otro, sin importar que era el día de su cumpleaños 27.
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