Fiel a su apasionado estilo, el seleccionador mexicano Miguel “Piojo” Herrera ha irrumpido en el Mundial de Brasil con su característica hiperactividad, tanto en la cancha como en las redes sociales.
En México se conoce desde hace tiempo el espectáculo en los banquillos, y antes en el césped, de Herrera, pero ahora el “show” ha llegado al escaparate del futbol mundial.
El domingo aceptó un reto de Brasil para ver cuál de las dos selecciones llega con más seguidores de Twitter a su choque del martes en Fortaleza. Así es Herrera dentro y fuera del campo también.
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En el primer partido contra Camerún protagonizó su primera actuación en la banda, espoleando a sus jugadores completamente empapado bajo el diluvio caído en Natal (noreste) de Brasil.
Se mantuvo activo
Herrera pasó toda la primera mitad vociferando y haciendo aspavientos para protestar por el arbitraje del colombiano Wilmar Roldán, quien anuló dos goles aparentemente legales a Giovani dos Santos.
Antes del descanso, el abrumado colegiado se acercó al banquillo azteca para pedirle al técnico que se calmara o al menos cesara sus intensas reclamaciones.
En la segunda mitad, la indignación de Herrera se tornó en una incontenida felicidad con el gol de Oribe Peralta en el minuto 61, que dio el primer triunfo mundialista al Tricolor.
Los ánimos desde la banca ayudaron para que México se llevara los tres primeros puntos en el Grupo A y olvidara la pesadilla de su dramática clasificación. Herrera, campeón de liga con el América, fue el revulsivo que buscó en octubre México para lograr finalmente el pase en un repechaje contra Nueva Zelanda.
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