AFP
La creciente llegada de menores de edad que entran ilegalmente a Estados Unidos ha puesto en alerta al Gobierno en ese país, que dispuso una amplia gama de recursos para atenderlos en albergues e intentar detener el fenómeno.
El secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, señaló este jueves 12 de junio que los servicios fronterizos y de inmigración están a “capacidad completa” para atender a los niños.
337 menores salvadoreños están en un refugio en Nogales, Arizona, (suroeste de Estados Unidos) según el Ministerio de Relaciones Exteriores.
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A la vez, aviones de la Guardia Costera y de la Agencia de Inmigración (ICE) son usados para transportar a los menores a albergues, —incluyendo tres bases militares cedidas por el Departamento de Defensa— mientras el Departamento de Justicia actúa acelerando los trámites de deportación.
Johnson, a la cabeza de un grupo intergubernamental para atender la coyuntura, anunció también que viajará en julio a Guatemala para buscar maneras de contener el flujo de menores.
Tres de cada cuatro menores hallados en la zona fronteriza de Estados Unidos provienen de El Salvador, Honduras y Guatemala, según el gobierno estadounidense.
“CONTENER LA MAREA”
En los últimos meses, el número de niños indocumentados inundó la frontera del suroeste de Estados Unidos. Del 1 de octubre de 2012 al 30 de septiembre de 2013 fueron identificados 24 mil 493 menores de edad que ingresaron clandestinamente sin la compañía de un adulto.
Pero en los ocho meses siguientes, la cifra se duplicó a más de 47 mil niños, un fenómeno que el presidente Barack Obama e influyentes legisladores han calificado de crisis humanitaria. Y según el subsecretario para Niños y Familias, Mark Greenberg, esa cifra podría llegar a sesenta mil este año.
El secretario dijo que conversó con los embajadores de esos países, y de México, sobre su “interés compartido en seguridad fronteriza y para acelerar las repatriaciones”.
Las autoridades de Honduras reaccionaron alarmadas este jueves porque “más de sesenta mil menores” de ese país permanecen detenidos en albergues en Estados Unidos.
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