¿Cuánto esperar de los hijos?
En muchas familias se habla de los estudios con los hijos el día que llegan las notas del colegio. Aunque esa calificación es importante, no debe ser el único índice para valorar el rendimiento escolar de los hijos, porque cada chico es distinto de los demás y las circunstancias también son diversas.
El rendimiento de un estudiante es satisfactorio cuando se adecua a su capacidad intelectual y al esfuerzo realizado. El rendimiento es suficiente cuando su nota es de aprobado o de progreso adecuadamente.
Pueden ocurrir dos situaciones paradójicas. La primera es que el estudiante aprueba con el suficiente pero su rendimiento es claramente insatisfactorio, porque podía haber obtenido mejor resultado como consecuencia de progresar en su aprendizaje de acuerdo con lo que cabía esperar de él. Este es el caso de los chicos superdotados que con las explicaciones y con muy poco esfuerzo consiguen el aprobado. También cabe que el profesor sea poco exigente y se conforme con pocos conocimientos.
La segunda situación sería la del estudiante que se esfuerza y dedica bastantes horas al estudio pero no logra el suficiente. Podría deberse a que no sabe estudiar con un método eficaz o que le faltan los conocimientos básicos de esa materia para poder progresar o que el profesor es demasiado exigente.
De cualquier forma los padres no pueden valorar las notas del colegio en sí mismas, porque pueden caer en tres errores: exigir al hijo menos de lo que puede dar, fomentando así la comodidad y el conformismo. Al no adquirir el hábito de estudio puede sufrir en el futuro un fracaso grave, aunque ahora vaya aprobando “por los pelos”.
El segundo error sería exigir al estudiante más de lo que puede dar. Esperar altos rendimientos de un chico medianamente dotado pero que se esfuerza, puede provocar un estado de agobio y ansiedad en el alumno que puede llegar a la desesperación y a rechazar abiertamente el estudio.
El último error sería exigir a todos los hijos igual, cuando en realidad son distintos. Las comparaciones entre los hermanos o compañeros siempre son negativas y pueden terminar en envidias o celos.
Más que valorar la nota en sí misma habrá que considerar si el rendimiento de cada estudiante es satisfactorio a su capacidad y sobre todo si ha puesto esfuerzo y dedicación a la labor diaria del estudio.
Arturo Ramo
La crisis del agua
Cuando hablamos del agua nos referimos al vital líquido que nos permite lavar un trasto, cocinar nuestros alimentos, tomarla a diario para que nuestro cuerpo no se deshidrate, el agua con la que a diario nos bañamos.
Pero en nuestro país y en todo el mundo hay muchas personas sin conciencia que no valoran este vital líquido, el que poco a poco está desapareciendo de nuestro planeta Tierra. Recordemos que solo un tres por ciento del agua que existe es consumible para la raza humana.
Mediante estudios que se han realizado, se ha llegado a una sola conclusión: que el agua de aquí a unos veinte años será escasa y más cara que los combustibles. Esto sería una catástrofe para toda la humanidad, sería nuestro fin, el fin del género humano, no moriríamos de una enfermedad contagiosa sino por falta de nuestro vital líquido. En cuántos países del mundo, como por ejemplo en África, mueren muchas personas por falta del vital líquido como es el agua, muchas personas desean un poco de agua para beberla o poderse bañar, mientras que en otros países miramos cómo la población la derrocha sin medir consecuencias, sin saber que mañana podrían ser ellos los que fallecen por no tener una gota de agua.
¿Cuántas perforaciones hacen al año las instituciones encargadas de abastecer de agua a la población? Si las contáramos, llegaríamos a unas diez perforaciones por año quizás más. ¿En cuántas de estas perforaciones se encuentra agua? De diez tal vez se encuentre en dos, pero solo una es consumible. Podemos encontrar un sinnúmero de pozos que abastecían a la población con abundante agua las 24 horas y hoy en día los encontramos secos.
El mayor enemigo del agua es la humanidad que no mide las consecuencias de su desperdicio, de la contaminación de las cuencas hídricas, del uso de pesticidas, no cuida lo poco que nos queda en nuestro planeta. Día a día miramos cómo los ríos se van secando o los encontramos llenos de basura. Y no solo los ríos se ven contaminados, también las lagunas, los lagos llenos de basura. No tomamos conciencia y aún viendo la escasez de este vital líquido y sabiendo lo importante que es para nuestra vida.
Si hiciéramos conciencia, quizás podríamos tener agua un poco más de treinta años. Si tan solo utilizáramos lo necesario para el consumo diario de nuestros hogares. En nuestras manos está cambiar el destino de este vital líquido tan importante en nuestras vidas, y no solo el del agua sino del planeta en general, que día a día vamos matando y no nos damos cuenta del gran daño que le estamos causando a nuestro planeta Tierra, que es nuestro hogar.
Robin José López Talavera
Demolición de Hospital Vélez Paiz
En un escrito publicado en este Diario el pasado 27 de mayo del corriente, del maestro Hugo Palma Ibarra, me enteré con gran tristeza sobre la posibilidad de que el Hospital Vélez Paiz pueda ser demolido debido a daños supuestamente irreparables. Y digo con gran tristeza porque el Hospital Vélez Paiz u Hospital del Cáncer, como bien lo identifica el maestro Palma, fue el único hospital que permaneció en pie después del terremoto del 72, y a él vinieron a parar miles de nicaragüenses para ser atendidos después del desastre, cuando el mismo se encontraba prácticamente en el olvido.
A finales de los años sesenta detrás del hospital se construyó el Reparto Belmonte, conocido también como la Colonia del Médico, y ahí vivieron y aún viven algunos de los más eminentes profesionales de la Medicina de nuestro país, como los doctores Gilberto Martínez González, Felipe Valenzuela y Roberto Castillo Quant.
Yo crecí parte de mi vida en Belmonte y recuerdo que había en el hospital una pequeña capilla, que dirigía muy eficientemente un sacerdote entonces muy joven, hoy obispo de León, Bosco Vivas Robelo, y sin temor a equivocarme me atrevo a decir que esa pequeña capilla fue su primera parroquia. Allí asistíamos a la Misa del Gallo todos los 24 de diciembre a medianoche, y a ese mismo hospital fui a parar algunos meses después del terremoto a causa de un accidente de tránsito, fue gracias a que el Vélez Paiz se encontraba funcionando a toda capacidad, que se pudo salvar mi vida, pues el hospital más cercano era el recién estrenado Hospital Regional de Jinotepe.
El Vélez Paiz es un referente nacional no solo para los managuas; allí se han salvado miles de vidas y han venido al mundo miles de hombres y mujeres de este país. No destruyamos nuestro patrimonio; el Hospital Fernando Vélez Paiz merece una segunda oportunidad y debe ser remodelado, no destruido; debe sobrevivir como hasta el día de hoy lo ha logrado, para seguir sirviéndole al pueblo de Nicaragua como hasta hoy lo ha hecho.
Álvaro Quintanilla Martínez
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