Bogotá/ EFE
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, un neoliberal que fue ministro de Defensa del derechista Álvaro Uribe, ha optado de forma insólita y bajo la bandera de la paz por aliarse con la izquierda como única opción para ser reelegido el próximo domingo en las urnas.
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El giro de Santos, un político tradicional de la llamada oligarquía bogotana y quien siempre ha estado más a la derecha que a la izquierda, responde al traspiés que ha sufrido en la recta final de la campaña y a la avanzada de su rival, el uribista Óscar Iván Zuluaga, el más votado en la primera ronda electoral del 25 de mayo.
LOGRAR LA PAZ A TRAVÉS DEL DIÁLOGO
Su último objetivo es lograr la paz a través del diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un ambicioso proyecto que inició en 2012 en Cuba y que busca terminar con 50 años de conflicto armado, pero en el que muchos de sus compatriotas, la mayoría conservadores, desconfían.
A esto se ha añadido el anuncio, este último martes, de que el Gobierno de Santos y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda en importancia tras las FARC, iniciaron en enero pasado conversaciones exploratorias para abrir un proceso de paz.
La gran paradoja es que, tras el triunfo de Zuluaga en la primera vuelta, los partidos de izquierda, movimientos sociales, sindicatos, artistas e intelectuales han pasado de ser los más críticos a los valedores de Santos.
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