La diputada liberal Licet Montenegro aseguró que detrás de ese nombramiento a Petray “existen maniobras políticas para aplacar las críticas del obispo Juan Abelardo Mata”.
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Elízabeth Romero
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, consideró “inoportuno” y “un riesgo” el nombramiento de Roberto Petray como magistrado de Apelaciones por parte de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
La defensora de derechos humanos aclaró que no es un cuestionamiento a la capacidad y al derecho que como profesional tiene Petray, sino que por el momento político del país su nombramiento puede “tratarse de una maniobra política del Gobierno”.
“Sin objetar de ninguna manera el derecho que él como persona, como nicaragüense, tiene de aspirar a un cargo público, me parece que su nombramiento en este momento es inoportuno”, afirmó Núñez.
La presidenta del Cenidh cree que la intención del nombramiento es que aparezca ante la opinión pública como parte de una negociación o producto del diálogo entre el gobierno y los obispos.
Núñez asegura esperar que ese cargo que asumió Petray le sirva para que verdaderamente pueda administrar justicia.
No obstante, Núñez ve como un riesgo que el obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, quien también es presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos (ANPDH), baje su perfil y no tenga “la misma entereza” para denunciar, como sucedió con el cardenal emérito, Miguel Obando y Bravo, cuando su protegido Roberto Rivas llegó a ocupar un cargo.
El lunes momentos después de haber sido incorporado como magistrado, Petray alegó: “Aquí no hay ningún negocio ni de la Conferencia Episcopal de Nicaragua ni del obispo Mata”.
“Lamentablemente se da en este contexto”, dijo Petray, quien se destacó por denunciar la presencia de supuestas bandas armadas con fines políticos en el país.
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