Las llantas que una vez rodaron sobre el asfalto, ahora son parte de una improvisada tienda ubicada sobre la Carretera a Masaya hacia Los Pueblos. Francisco Espinosa Moreno se aventuró hace cuatro meses a sacarle “el jugo” a las llantas para convertirlas en lapas, guardabarrancos, halcones, sofás, maceteras para guindar, entre otros. Los precios van de 200 a 1,800 córdobas, en dependencia de la obra, pues unas llevan más trabajo. Dijo que las llantas no acumulan agua porque les hacen orificios.
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