Antoine Joly, embajador de Francia, abrió las puertas de su residencia para condecorar con la Orden de las Artes y de las Letras, en el grado de Caballero a Salvadora Navas, en una ceremonia íntima entre amigos cercanos y familia.
Antes de otorgarle el reconocimiento e imponerle la medalla, el diplomático destacó del porqué a Navas se le entregó la distinción cultural más importante de Francia.
El discurso de Antoine Joly se caracterizó por enumerar las cualidades de Navas en el mundo editorial y su desempeño como presidenta de la Cámara Nacional del Libro. También abordó cómo la editora ha promovido la obra literaria de grandes maestros de la literatura nacional.
“Agradezco infinitamente a todos los autores que me brindaron en algún momento los derechos de autor para que pudiera existir Anamá ediciones, y que forma parte del grupo de editores independiente de Centroamérica. Todo esto solo es posible gracias a este grupo de autores nicaragüenses que me han brindado su apoyo incondicionalmente, en nombre de todos mis autores recibo este honor de la embajada de Francia”, finalizó.
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No obstante, dijo que “Salvadora Navas es una personalidad respetada y escuchada de la edición en toda América Central, tomando en cuenta, no solo el trabajo de edición, sino que también el trabajo tan importante que representa para los autores la distribución de los libros, tema para el cual anima una red de distribución en todo el istmo, de mismo modo que a nivel regional o nacional Salvadora trabajó mucho en las cámaras profesionales de los editores”.
El embajador también llamó la atención acerca de cómo Navas en 1995, cuando cerró la editorial Nueva Nicaragua, “compró todo el catálogo para que todas estas obras no quedaran abandonadas y las hizo accesibles a colegios y universidades”.
LOS AMIGOS ESCRITORES
Joly acentuó la gran creación de Navas, Anamá Ediciones. “Al servicio de los escritores nicaragüenses con quienes comparte una amistosa camaradería forjada durante los años ochenta. Su maestro Ernesto Cardenal, por supuesto su amiga Gioconda Belli, el respetado Sergio Ramírez. Pero, no olvidaré que vuestra mirada de editora se dirige también hacia horizontes más amplios y diciendo esto pienso en su querido amigo Franz Galich de quien usted publicó Managua Salsa City…”, dijo.
A la velada cultural se sumó el canto de Norma Helena Gadea y la guitarra de Eduardo Araica, así como la escritora Ángela Saballos quien leyó una carta de Gioconda Belli que no asistió por estar en Alemania, y que celebró desde otras latitudes el reconocimiento de la editora.
Saballos por su parte, dijo que “es el reconocimiento a alguien que ha dado lo mejor de sí, para la literatura nicaragüense, sin un editor no sé sabe qué se está escribiendo. Es un trabajo de hormiga a través de los años”.
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