Sergio Ramírez

De la mano del padre

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El mariscal Abdel Fattah El-Sissi, jefe de las fuerzas armadas de Egipto, ha ganado la presidencia por el 97 por ciento de los votos en las elecciones convocadas tras el golpe de estado que él mismo encabezó en 2013 para derrocar a su antecesor Mohamed Morsi, del partido de los Hermanos Musulmanes.

Los golpes de estado militares no han pasado a ser piezas de museo. El más reciente es el de Tailandia, el duodécimo de los últimos tiempos, donde el general Prayuth Chon-ocha, comandante del ejército, asumió el poder absoluto tras deponer a la primera ministra Yingluck Shinwatra.

El mariscal El-Sissi ha sido llamado en la propaganda electoral “el salvador de la nación”, como no puede ser menos. Y en una comparecencia de campaña delante de unos veinte editores de medios de comunicación les dijo sin rubor: “ustedes suelen escribir en sus periódicos que ninguna otra voz es más fuerte que la de la libertad de expresión. ¿Qué significa eso? Que millones de egipcios no pueden ganarse la vida a causa de las continuas manifestaciones en las calles, que son un factor de inestabilidad”. Por estas latitudes también solemos escuchar lo mismo.

Si uno devuelve la película unos pocos años atrás, encontrará que esas manifestaciones en las calles no fueron otra cosa que el ariete frontal de la primavera árabe en Egipto y otros países vecinos, que hizo creer al mundo que se abría una nueva etapa, y que, por fin, llegaba la democracia, tantas veces postergada, con elecciones libres, constituciones democráticas, participación ciudadana. Bajo esas premisas creció la resistencia popular en 2011 contra el régimen del general Hosni Mubarak, que ya duraba treinta años en el poder, heredero de la casta militar que ha gobernado casi sin interrupciones a Egipto desde 1952, cuando los oficiales nacionalistas encabezados por Gamal Abdel Nasser derrocaron a la monarquía.

El nuevo caudillo egipcio es joven, de modo que, lejos ya de la primavera que pareció que cambiaba para siempre la historia, su turno se anuncia largo. A los mismos editores de medios de comunicación, les dijo algo todavía más claro y significativo: “Con frecuencia citamos como ejemplo los modelos de democracias occidentales que se han estabilizado después de siglos. Aquí, tendrán que pasar veinte o veinticinco años antes de que alcancemos un nivel completo de democracia”. También por estas latitudes oímos cosas parecidas.

Esta idea de que la democracia no se conseguirá sino tras un largo plazo de maduración, durante el cual el autoritarismo hará las veces de nodriza para enseñar a los pueblos a dar sus primeros pasos antes de que aprendan a caminar solos, es hija del viejo cinismo inveterado en el que son maestros los caudillos de aquí y de allá, que llegan para quedarse para siempre, y sustituyen ellos mismos las instituciones que nunca llegan a desarrollarse por sí mismas, precisamente porque al caudillismo no le interesan. Si los escogidos por la divinidad dejaran madurar a las instituciones democráticas a plenitud sería un contrasentido, porque estarían creando los instrumentos que pondrían fin a su propio poder omnímodo. Unas veces el pretexto es librar al país de los extremismos, como en el caso de Egipto. Otras, de las asechanzas del capitalismo, como en América Latina.

La democracia, cuando se celebraron verdaderas elecciones libres por primera vez tras el derrocamiento de Mubarak, dieron como resultado que los Hermanos Musulmanes obtuvieron la mayoría, y así Mohamed Morsi fue electo presidente. La casta militar decidió que los ciudadanos se habían equivocado al elegir un gobierno peligroso, y como aún no saben caminar por sí mismos, les ofreció llevarlos de la mano hasta que llegue el día en que estén preparados para jugar el juego de la democracia, lejos de cualquier riesgo. Para eso están los padres amorosos.

Y el populismo reclama también en América Latina sus fueros por su propia cuenta. Quedarse en la presidencia, ser reelecto, sino el país irá al descalabro, acechado por sus enemigos. Allá son los Hermanos Musulmanes, aquí los vendepatria, los neoliberales. El presidente de Bolivia, Evo Morales, que llegó al gobierno en el año 2005, va a ser reelecto este año por tercera vez, hasta el 2020. Proclamado candidato por su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), dejó claro que seguirá en el poder porque “la unidad en Bolivia es sepultura para los neoliberales”, que en los gobiernos anteriores “regalaron a Bolivia al imperio”, gracias a la complicidad del Fondo Monetario Internacional.

Por su parte, el presidente Rafael Correa, en el poder desde el año 2006, se prepara para modificar la Constitución de Ecuador, de modo que permita su reelección indefinida, “ya que hay una restauración conservadora en marcha” y “vienen tiempos duros para la revolución ciudadana” Y no falta en sus palabras un toque mesiánico de tono sentimental: “Entiendo bien que mi vida ya no es mía: es de mi pueblo y de mi patria y estaré donde me exija el momento histórico”. Había dicho antes que no seguiría adelante, porque su familia lo reclamaba, pero ahora no tiene más remedio que responder al llamado de la historia: “En lo personal, creo que es mi deber revisar la sincera decisión de no lanzarme a la reelección, porque tengo la responsabilidad de garantizar que este proceso sea irreversible”.

Irreversible es una palabra clave para entender los llamados perentorios del poder. Morales aspira a ganar por un 75 por ciento de los votos esta próxima ronda. En Egipto no hay ahora contrincantes políticos. Tampoco los hay que valga la pena en Bolivia, Ecuador, o Nicaragua, porque la fuerza del poder, que busca ser total, ha diezmado a las fuerzas opositoras. Y detrás de todo, surge la grave sospecha de que la democracia no es para mañana, es para nunca.

El niño no crecerá nunca, y necesitará siempre de la mano del padre para poder andar. El autor es escritor. París, junio 2014

COMENTARIOS

  1. Recordatorio
    Hace 12 años

    ¿Qué autoridad moral tiene Sergio Ramírez para hablar de democracia? Ninguna porque siendo vice-presidente de Daniel Ortega en la noche oscura de los años 80, se convirtió en cómplice de la opresión sufrida por el pueblo y cientos de miles tuvimos que emigrar. Sergio, tu pasado te condena

  2. monina
    Hace 12 años

    ve aca como a ti te da ganas de escribir en esta pudedumbre de economia que dejaste en Nicaragua, en el basurero economico que tu dejastes a Nicaragua ayundando a instalar a Ortega y sus serviles en el poder para siempre. es que tu te inspiras para escribir babosados con ver la pobreza en Nicaragua? parece que si porque hicistes un buen trabajo dejando a Nicaragua mas pobre de lo que la encontraste cuando andabas confiscando casas y fincas, pero a ti solo te interesa tu bienestar!!vergonzoso!!

  3. monina
    Hace 12 años

    el despilfarro que tu, Ortega y su grupito de aplana calles en que ustedes andaban en la decadad e los 80s, no tiene perdon, gastaron, mal administraron, se beberion en guaro los impuestos del pueblo nica desde aquellos tiempos hasta el presente, retrosediendo la economia de Nicaragua increiblemente, hicieron sufrir al pobre pueblo de nicargua como no tenes idea porque tu vivias de los impuestos del pueblo, por cada nino pobre q veas enlas calles de Managua te deberian dedar 2 anos de carcel!

  4. monina
    Hace 12 años

    porque no empiezas a ver como sacas del poder a Ortega y sus serviles en ves de estar escribiendo babosadas que ni tu las lees siquiera, si quieres reinbindicarte y pedir perdon del pueblo nica que TU TANTO EXPLOTASTE y seguIs explotando, porque no te pones a ver a como sacas a tu pipitos del poder, a parar el saqueo de los impuestos del pueblo de Nicaragua, mientras Ortega este en el poder, Nicaragua seguria mas pobre, mas explotada, mas desgraciada, POR CULPA TUYA!! ponte a hace algo util!!

  5. monina
    Hace 12 años

    cada vez que escribas palabras, acuerdate de los ninos que andan pidiendo en los semaforos, de los ninos huele pega en la calles, de las madress solteras que andan recogiendo plastico mal alimentadas para ganarse un pedazo de pan, pues esta sociedad pobre es culpa tuya tambien por haber ayudado a instalar a Ortega enel poder

  6. El Animalito
    Hace 12 años

    Magistral análisis de la realidad, tan solo que llamemos al pan, pan y al vino, vino. No existen caudillos, lo que existen son grupos de mafiosos que se aprovechan de las circunstancias para acaparar el poder, hacerse con los países y sus gobiernos y vivir de la dilapidación de la riqueza nacional, argumentando motivos traídos de los pelos, como los de una «revolución que nos libere de las lacras del imperio y la burguesía», hay mafias gobernando en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador,

  7. denso
    Hace 12 años

    Muy buen articulo de DonSergioRamirezMercado,que le esta tocando el timbre a las puertas de una casa robada en el reparto el carmen,pero donde el timbre parece que no sirve,ya que nunca abren la puerta,seguramente porque »el duenio y la duenia» de esa casa,saben de antemano para que los buscan

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