Definir horarios y respetarlos ofrece estabilidad y orden en la vida de los seres humanos. Además, permite formar hombres y mujeres más responsables y disciplinados en todos los aspectos de su vida.
Los especialistas recomiendan establecer una rutina desde la niñez, ya que es cuando se viene formando el carácter de una persona.
Cada día (frecuentemente): jugar al aire libre, ayudar en las tareas de la casa, recoger y arreglar el cuarto, etc.
De 3 a 5 veces a la semana: patinaje, bicicleta, natación, futbol, etc.
De 2-3 veces a la semana: jugar en el parque, karate, ballet, pintura, etc.
Menos de 2 horas al día: televisión, videojuegos, computadora.
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De acuerdo con la psicóloga Karla Angulo, las rutinas permiten establecer límites y parámetros en los niños que le brindan seguridad emocional. Los padres deben ser los responsables de diseñar los horarios y hacerlos cumplir, dice la psicóloga.
Un elemento que deben tomar en cuenta los padres a la hora de establecer estas rutinas es no saturar a los pequeños con solo deberes, este también debe de tener espacios que les gusten o los distraigan, como ver televisión, jugar con sus amigos, descansar, entre otros.
Tanto las responsabilidades como los espacios de distracción deben tener un tiempo determinado. Para los primeros se recomienda armar bloques de 45 minutos y para el esparcimiento dedicar media hora.
“Esto tiene una base psicopedagógica que dice: que después de los 45 minutos, los niños se cansan, se aburren y ya no asimilan. Asimismo, durante los fines de semana, además de priorizar las responsabilidades académicas, es saludable asignar espacios para la convivencia en familia. Compartir con los seres queridos, junto a la educación, es una de las mejores inversiones en la vida”, explica Angulo.
Las horas de sueño son importantes dentro de las rutinas, es recomendable que los niños no duerman demasiado en las tardes, pues dificulta su capacidad para dormir por la noche. Se aconseja que la siesta sea de media hora.
Se aconseja que las primeras horas del día sean las rutinas de estudios en donde se le estimula al niño toda la parte motora, lenguaje y socioafectiva. Las rutinas le permitirán formar hábitos y ser autónomos y más organizados.
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